31 de julio de 2009

Alto en la noche, Mitre vigila

Cuentan que Homero Manzi se enojó un día con uno de estos nacionalistas empiringotados, de buena pluma y apellido eufónico, peleador y bueno para las diatribas, y le lanzó: “¡Vos que te metés con todos los próceres, menos con el que dejó un diario de guardaespaldas!”

Y esto no fue una metáfora más del gran poeta popular. Quien se mete con don Bartolomé Mitre, se encuentra cara a cara con la prosa soporífera de los editoriales de La Nación o con la pluma alquilada de alguno de sus escribas. Y a su vez el poderoso guardaespaldas se encargó de sepultar en el silencio o el olvido a todos aquellos que se metieron con el fundador.

Bastó que el flamante secretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia, nombrase en el salón Miguel Cané –el diputado impulsor de la siniestra Ley de Residencia que habilitó al gobierno a expulsar a inmigrantes sin juicio previo-, los nombres y la memoria de Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz, Homero Manzi y Abelardo Ramos, todos antimitristas militantes, para que el patovica del prócer, actuase de inmediato.

Primero fue una nota de alerta. Había llegado alguien que quería politizar la cultura y culturizar la política. Y que invitaba a los participantes del gran debate nacional a desenmascarar sus posiciones, a no ocultarlas detrás de falsas buenas intenciones.


Al día siguiente llamaron a uno de sus opinadores a perpetuidad. La venerable profesora Beatriz Sarlo, jubilada no sólo de su càtedra universitaria, sino también de sus empujes izquierdistas de otrora, pero en plena actividad antiperonista, se presentó para la pelea de fondo.

La excusa fue la Marcha Peronista.

A pedido de sus actuales patrones, los ojos de Sarlo se pusieron en blanco y mostró su virginidad republicana ultrajada. “Los cantores de la marcha seguramente pensaron que estas diferencias entre partido y gobierno son viejas manías del formalismo republicano”.


La señora Sarlo no entiende que hoy, después de más de sesenta años, la marcha peronista no es tan sólo una marcha partidaria, sino el himno que expresa al conjunto de los argentinos enfrentados al bloque oligárquico que intenta recuperar el manejo del Estado. Es mucho más que una canción partidaria. Es la marsellesa argentina, la conjunción, a nivel simbólico, de la Argentina de los héroes de la Independencia, de los caudillos federales, de los obreros del 17 de octubre y de los desocupados del 2001.

Y lo que sí sabe y oculta es que esa Argentina, la Argentina que Mitre mandó a matar con sus coroneles, cuya sangre no había que ahorrar, según Sarmiento, esa Argentina reflejada en el plano de la cultura por los hombres mencionados por Coscia y por muchos de los que allí estaban, muy pocas veces tuvo oportunidad de ocupar el sitio que el Estado nacional tiene asignado para la Cultura.


No lo estuvo con Menem, donde los valores y la política en nombre de los cuales escribe Sarlo, manejaron al país a su antojo y en beneficio de los suscriptores de La Nación.

Ni siquiera lo estuvo con el anterior secretario, más allá de su prudencia y corrección.

Lo que es evidente en el resentido artículo de Beatriz Sarlo es que actúa sin explicitar su mensaje político. Todo lo contrario de lo que propuso Coscia esa misma noche. Uno de los temas que ha hecho conocer, tanto en entrevistas mediáticas como en actos oficiales, es su propuesta de desenmascarar el debate: que cada uno diga en nombre de qué o de quién habla. Y él lo hizo.

Sarlo, que actúa en nombre de la tradición cultural del mitrismo porteño, del conservadurismo republicano, de la Argentina de pocos y para pocos, lo oculta detrás de una máscara presumida, de profesora izquierdista retirada.

Solamente por esta falsificación intrínseca a su argumentación puede la señora Sarlo dudar sobre la convocatoria democrática, no excluyente y respetuosa lanzada por el Secretario de Cultura.

Detrás de sus comentarios insidiosos se ve el espectro de Bartolomé Mitre y su falsificación histórica y política.


Buenos Aires, 30 de julio de 2009

30 de julio de 2009

Nos emocionamos ayer en Cultura


Ayer estuvimos en el acto de asunción del gabinete del nuevo secretario de Cultura de la Nación, nuestro antiguo compañero Jorge Coscia.

Conformamos una pequeña delegación integrada por quien suscribe, por Eduardo Fosatti y su hijo, por Ricardo Bernal y su señora. También vimos, en la multitud, a Pablo López Fiorito y a Rubén Rosmarino de Aukache y del Centro de Estudios Arturo Jauretche.

La sede de la Secretaría de Cultura de la Nación, un petit hotel ubicado en la avenida Alvear y Rodríguez Peña, uno de los lugares históricamente más oligárquicos de Buenos Aires, estaba repleto de gente con ganas de saludar a Coscia. Actores, músicos, escritores, cineastas, pintores, diputados, funcionarios, políticos y militantes entre los que se destacaban la venerable Cantora Nacional, la dilecta hija de Guaminí, Nelly Omar.

En la presentación de su gabinete, Coscia improvisó un excelente discurso, exponiendo su ideario político y su compromiso con la cultura nacional. En una primera parte enumeró la lista de pensadores nacionales que formaron su pensamiento: Manzi, Jauretche, Scalabrini, Hernández Arregui, Discepolo.

En el momento de referirse a la importancia que a su gestión le asignará a la integración continental, Jorge dijo expresamente que debía su concepción de la Patria Grande "a mis maestros Jorge Abelardo Ramos, Jorge Enea Spilimbergo, Blas Manuel Alberti y Norberto Galasso" . Nunca estos nombres habían sido nombrados desde ese lugar y con ese cargo. La actitud de Coscia, de una gran valentía política y una singular lealtad a sus raíces políticas e ideológicas, nos hicieron sentir un profundo orgullo. De alguna manera, la obra, el pensamiento y los esfuerzos de Ramos, Spilimbergo y Blas habían llegado a un lugar del Estado, el de la Cultura, desde donde ese pensamiento puede convertirse en políticas concretas.

Muchos amigos peronistas que había en el lugar volvieron sus miradas hacia quienes representábamos esa tradición política y no faltaron los chistes ni las cargadas. La Izquierda Nacional, por esos caprichos de Clío y por la perseverancia y lealtad de tantos compañeros de todo el país, está vivita y coleando.

Buenos Aires, 29 de julio de 2009

28 de julio de 2009

El tero y el Pino

De los males que sufrimos

Hablan mucho los puebleros,

Pero hacen como los teros
Para esconder sus niditos:

En un lao pegan los gritos

Y en otro tienen los güevos.


Así hace el tero, según Martín Fierro, y así hace el Pino según este artículo aparecido en Venezuela, cuyo título y cuyo copete rezan:

“BASES MILITARES DE EEUU EN COLOMBIA SON UN FOCO BÉLICO EN POTENCIA"
Por Pino Solanas

Pino Solanas consideró que la instalación de esas bases militares forman parte de la "política de la intromisión y presencia norteamericana en suramerica", por lo que afirmó que es absolutamente "repudiable" que puedan realizar operaciones militares estadounidenses desde territorio colombiano.


Como el tero de nuestros campos, antes que llegase la soja, Solanas denuncia bases en Colombia, mientras en la Argentina colabora con las bases extranjeras asentadas por la Sociedad Rural, Clarín, Canal 13 y el sistema mediático para atacar y destituir al gobierno de Cristina Fernández. Con el mismo fervor con que en Argentina atacó la propuesta gubernamental de apropiarse de una parte de la renta extraordinaria sojera, por la vía de las retenciones móviles, contra la oposición de todo el establishment oligárquico e imperialista, Solanas, como el tero, digo una vez más, denuncia el intervencionismo yanqui en Colombia y Honduras. Son esas imposturas las que le permiten presentarse como un furibundo izquierdista mientras en su país se abraza con la misma oligarquía que dice combatir en otras latitudes.

Este Solanas es el mismo cineasta, que se enoja cuando lo llaman cineasta por considerarse a sí mismo un político y estimar que se lo llama así para bajarle el precio, que no va al dialogo con la presidenta porque tiene que dar un conferencia en París como cineasta, donde seguramente se enojará si lo llaman político. En su devoción a la cultura francesa, Solanas se ha convertido en un verdadero Tartufo, que es como llamó Moliere a los hipócritas o impostores.

Y esta transformación creo que es más un producto de su naturaleza pequeño burguesa que de sus arrestos oligárquicos. Un verdadero hijo de la oligarquía, como, por ejemplo, el padre Carlos Mugica, no tiene esas agachadas. Incluso en su omnipotencia redentora, en su entrega a los más humildes había algo de un dejo de señoría, de pertenencia a una clase dominante.

Pero si pensamos en otros, como su tocayo Ezequiel Martínez Estrada, un modesto empleado de correos con pretensiones filosofantes, que abominó del peronismo, de los negros peronistas y del 17 de octubre para deslumbrarse con el castrismo, los guajiros cubanos y el 26 de julio, vamos a percibir mejor el fenómeno.

El pequeño burgués puede, en otro lado, lejos del barrio que lo vio nacer, deslumbrarse con sus héroes literarios -los obreros de Petrogrado, los campesinos de Pinar del Río, los guerreros mau-mau de Kenya- porque no ve en ellos el posible escalón inferior en su rodada cuesta abajo en la escala social.

Pero cuando los ve de cerca, en su propio escenario, merodeando por el barrio, los siente como amenaza a sus miserables privilegios: una biblioteca, hablar otro idioma, no dormirse con un concierto de Dvorak.

El pequeño burgués quiere que ese privilegio de disfrutar de la Sinfonía del Nuevo Mundo sea solo de él. Hugo Moyano, para poner un ejemplo, amenaza ese privilegio. Mucho peor si a Moyano le gusta Dvorak, porque entonces la amenaza se ha convertido casi en usurpación (Gracias a Martín LatinoameriKano por una observación en este punto hecha a mi original).

Esa es la pata que le cojea a este tremendo tero gritador de lo que ocurre en Colombia.


Buenos Aires, 28 de julio de 2009

26 de julio de 2009


En este 26 de Julio, con un gobierno popular amenazado por los mismos que escribieron "Viva el Cáncer"

Un texto de Jorge Abelardo Ramos, tomado del tomo 5 de Revolución y Contrarrevolución en la Argentina.
Llevo años, ya ni sé cuántos, leyendo este texto, que Ramos incorporó posteriormente a su obra, y nunca he podido hacerlo sin emocionarme y sin recordar la conjunción de admiración política, encandilamiento literario e iluminación intelectual que la obra escrita de Ramos y su avasallante personalidad despertó para siempre en quienes tuvimos el privilegio de conocerlo. La inclusión del hermoso poema de María Elena Walsh revela, por otra parte, la enorme sensibilidad del Colorado en admirar el reflejo de la verdad objetiva, histórica, aún en el escrito de alguien políticamente en las antípodas, pero con el talento y esas antenas conectadas con la totalidad que tienen los poetas.

Las mujeres: de la servidumbre al proletariado


Había llegado de La Banda o de San José de la Dormida o de Goya o Reconquista, de Aimogasta o quizá de Pomán. Había cebado mate a los paisanos pelambrudos alzados contra Buenos Aires en el Arroyo de la China, con las fuerzas artiguistas. Derramó lágrimas e hijos a lo largo de la infortunada patria la infatigable soldadera, después de aquella revolución con el sol inca y los oficiales blancos. Padeció la cautividad con Catriel o Pincén, acompañó como cocinera a los involuntarios soldados del Paraguay, madre con muchos padres, obligada sombra en las Campañas de Desierto, protagonista anónima de los entreveros en la guerra civil (y nunca entraba en las listas), arrastrada a los burdeles de Palermo, traída y llevada por el zig-zag del destino, tejedora en Catamarca, industriosa obrera en Tucumán, excluida de las sabias estadísticas por sus “uniones irregulares”. Era la sustancia misma de la tierra dolorosa. Finalmente, cuando parecía que toda turbulencia se había aquietado en esa cosa extraña llamada Argentina, había quedado olvidada en las provincias. Pero éstas habían sido reducidas a la pobreza y no podían sostenerla. De ahí había venido vestida de negro riguroso (pues su madre le había entregado el único vestido decente de la familia, el lujo de todas, ya que siempre había algún muerto y no podía faltar el negro). Calzaba alpargatas al llegar a la Capital y en su mano apretaba un monedero de hule. Su cara estaba lavada con jabón amarillo y las crenchas peinadas hacia abajo, marcando el pómulo reminiscente. Enseguida se conchababa con “cama adentro”. Y el patrón dominaba su vida por completo. Fregaba, cocinaba, lavaba los platos, cosía, lavaba y planchaba, colocaba y descolocaba las cortinas, limpiaba los caireles uno por uno, mientras el hijo varón de la patrona la miraba golosamente desde abajo. Si no le hacían un hijo (que, en ese caso, era enviado enseguida a su pueblo para que lo criara la madre) al llegar el domingo, después del mediodía, la patrona –ese gran ojo que la miraba sin cesar- le decía: “Andate a dar una vuelta y volvé antes de las ocho para hacer la cena”. Tomaba el tranvía y llegaba a Plaza Italia, frente a los leones y bajo el sol. Allí apretaba la mano áspera de un conscripto de los cuarteles, sentada en un banco. Ambos soñaban con la provincia, las cabras, el cielo, los amigos y la música lejana. Pero llegó la guerra y con ella el desarrollo de la industria. Las fábricas se erigían por todas partes. Nuevas industrias reclamaban mano de obra, en particular de mujeres. Ella oyó hablar vagamente del tema. Finalmente, una compañera de plaza la invitó a entrar a su fábrica. Así, la sirvienta se transformó en obrera. Cambió servidumbre personal por la explotación impersonal del capitalista. Esto se dice fácil, pero era menester vivirlo. ¡Y los marxistas! ¡Qué decepción! Pues resultaba que pasar de la servidumbre y humillación personal a la “explotación capitalista” constituía para ella un salto a la libertad. Era una doble emancipación. La primera era sacarse de encima a la patroncita –oligarca, mujer de médico, esposa de un bancario o empleado público, cónyuge de un comerciante, si la sirvienta era lo más barato que había en la Argentina-. Y, en segundo lugar, ganar más dinero con menos tiempo de trabajo. De este modo, ella vendía 8 horas a la fábrica. Después era completamente libre para apoderarse de aquella hermosa ciudad hostil.

La primera quincena envió un giro a su madre. La segunda, adquirió un par de zapatos con tacos y su cuerpo cambió. A la siguiente, compró en las cadenas de tiendas Etam un delicado vestido arrancado de un modelo de Vogue, con tela de imitación francesa, fabricada por la nueva burguesía judía de Villa Lynch, que dejaba de ser importadora para transformarse en productora. Una maravillosa, indescriptible transformación se operaba en la ex sirvienta. Con dos o tres quincenas más se compró una cartera, artilugios de maquillaje, alguna bisutería. Entonces asestó un toque final a la transformación milagrosa. En todos los barrios habían aparecido “salones de belleza”. Nuevas “cosmetólogas” brotadas de la nada la atendieron durante unas horas, le dieron consejos y la lanzaron a la calle transformada en platinada. Aquella muchacha aindiada era hermosa, tenía rulos, tacos altos(había cambiado de estatura) y nadie hubiera imaginada jamás que al pasear por Santa Fe, Callao o Corrientes, la ex sirvienta era menos bella que las chicas de la clase media o de la oligarquía. Al mismo tiempo, entraba en crisis la oferta del servicio doméstico. Aparecía el Estatuto del Servicio Doméstico, con derecho a siesta. ¡Cuántos izquierdistas aprendieron a odiar al peronismo en la mesa familiar de boca de su madre, antes de buscar en venerables textos las razones para rechazarlo en nombre de la Ciencia!

Cuando ellas, las mujeres excluidas del Interior llegaron a Buenos Aires, no sólo desempeñarían un papel político y social decisivo en la historia argentina, sino que los sociólogos hubieran podido decir, sin incurrir en error, que el número de mujeres rubias había aumentado en la Capital Federal. Cuantas más chinitas llegaba, más rubias aparecían. ¿Qué científico entendería al peronismo sin las mujeres de negro que llegaron a ser rubias? Eva les tocó el corazón y ellas fueron su fuerza, energía poderosa que había atravesado muchas generaciones en silencio y ahora hablaba a los gritos.

La quisieron hacer Vicepresidente en 1951. Pero ya estaba muy enferma. Desfalleciente, renunció a la candidatura en un gran acto del 22 de agosto era el “Cabildo Abierto del Justicialismo”. Había malestar en el Ejército por el proyecto de llevar a Evita al segundo lugar en la fórmula. El 31 de agosto Eva renunció formalmente por radio a la candidatura. Su salud declinó rápidamente. Murió el 26 de julio de 1952. La adulonería en su torno, que había llegado a constituirse en un opresivo flagelo nacional, inventó la fórmula: “Entró en la inmortalidad”. Y esta vez tenían razón. Eva Duarte ya no habría de morir en tanto el segundo sexo tuviese memoria e su dolor y claridad de su destino.

La República se oscureció bajo un luto sofocante: el dolor genuino de las grandes masas se combinó con el servilismo de los eternos turiferarios. José Espejo, Secretario de la CGT, propuso, cuando el pobre cadáver embalsamado ya pedía reposo, velarla por turno en todas las capitales de la provincia. Esto fue un toque de atención para el realismo de Perón, que hasta ese momento se había dejado mecer por la marea de luctuosos halagos. Ordenó concluir la aparatosidad fúnebre. Eva tuvo paz por fin.

Una poeta, que no era precisamente adicta a Eva, sucumbió al cabo de los años al influjo de su muerte y su mito y escribió versos que la historia quiere recoger aquí, en su ambigüedad, su ternura, amor y rechazo juntos:

EVA

Calle Florida, túnel de flores podridas.

Y el pobrerío se quedo sin madre

llorando entre faroles sin crespones.

Llorando en cueros, para siempre, solos.

Sombríos machos de corbata negra

sufrían rencorosos por decreto

y el órgano por Radio del Estado

hizo durar a Dios un mes o dos.


Buenos Aires de niebla y de silencio.

El Barrio Norte tras las celosías

encargaba a Paris rayos de sol.

La cola interminable para verla

y los que maldecían por si acaso

no vayan esos cabecitas negras

a bienaventurar a una cualquiera.


Flores podridas para Cleopatra.

Y los grasitas con el corazón rajado,

rajado en serio. Huérfanos. Silencio.

Calles de invierno donde nadie pregona

El Líder, Democracia, La Razón.

Y Antonio Tormo calla "amémonos".


Un vendaval de luto obligatorio.

Escarapelas con coágulos negros.

El siglo nunca vio muerte más muerte.

Pobrecitos rubíes, esmeraldas,

visones ofrendados por el pueblo,

sandalias de oro, sedas virreinales,

vacías, arrumbadas en la noche.

Y el odio entre paréntesis, rumiando

venganza en sótanos y con picana.

Y el amor y el dolor que eran de veras

gimiendo en el cordón de la vereda.

Lagrimas enjuagadas con harapos,

Madrecita de los Desamparados.


Silencio, que hasta el tango se murió.

Orden de arriba y lagrimas de abajo.

En plena juventud. No somos nada.

No somos nada mas que un gran castigo.

Se pintó la República de negro

mientras te maquillaban y enlodaban.

En los altares populares, santa.

Hiena de hielo para los gorilas

pero eso sí, solísima en la muerte.

Y el pueblo que lloraba para siempre

sin prever tu atroz peregrinaje.

Con mis ojos la vi, no me vendieron

esta leyenda, ni me la robaron.


Días de julio del 52

¿Qué importa donde estaba yo?


II


No descanses en paz, alza los brazos

no para el día del renunciamiento

sino para juntarte a las mujeres

con tu bandera redentora

lavada en pólvora, resucitando.

No sé quién fuiste, pero te jugaste.

Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo,

metiste a las mujeres en la historia

de prepo, arrebatando los micrófonos,

repartiendo venganzas y limosnas.

Bruta como un diamante en un chiquero

¿Quién va a tirarte la última piedra?


Quizás un día nos juntemos

para invocar tu insólito coraje.

Todas, las contreras, las idólatras,

las madres incesantes, las rameras,

las que te amaron, las que te maldijeron,

las que obedientes tiran hijos

a la basura de la guerra, todas

las que ahora en el mundo fraternizan

sublevándose contra la aniquilación.


Cuando los buitres te dejen tranquila

y huyas de las estampas y el ultraje

empezaremos a saber quién fuiste.

Con látigo y sumisa, pasiva y compasiva,

única reina que tuvimos, loca

que arrebató el poder a los soldados.


Cuando juntas las reas y las monjas

y las violadas en los teleteatros

y las que callan pero no consienten

arrebatemos la liberación

para no naufragar en espejitos

ni bañarnos para los ejecutivos.

Cuando hagamos escándalo y justicia

el tiempo habrá pasado en limpio

tu prepotencia y tu martirio, hermana.


Tener agallas, como vos tuviste,

fanática, leal, desenfrenada

en el candor de la beneficencia

pero la única que se dio el lujo

de coronarse por los sumergidos.

Agallas para hacer de nuevo el mundo.

Tener agallas para gritar basta

aunque nos amordacen con cañones.


Maria Elena Walsh

23 de julio de 2009

Sobre las críticas a Hugo Moyano
Editorial en el programa A Boca de Jarro, en Radio Cooperativa AM 740, del 21 de julio de 2009.

22 de julio de 2009

Cristina y el intento de un "rodrigazo"

Editorial en el programa A Boca de Jarro, en Radio Cooperativa AM 740, del 13 de julio de 2009.

21 de julio de 2009

En apoyo a Hugo Moyano

CORRIENTE CAUSA POPULAR

En la senda de Manuel Ugarte, Arturo Jauretche, Jorge Abelardo Ramos
y Juan D. Perón

Ante la ofensiva dirigida contra el secretario general de la CGT, compañero Hugo Moyano, la Corriente Causa Popular sostiene:
1.- Hugo Moyano ha sido uno de los más consecuentes dirigentes gremiales argentinos en la lucha contra las políticas desnacionalizadoras, desindustrialistas y hambreadoras de Menem – Cavallo – De la Rúa. Fueron las huelgas lanzadas por el Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA) en los ‘90 las que terminaron por alejar a Domingo Cavallo del ministerio de Economía, proponiendo un regreso a los lineamientos históricos del peronismo.
2.- De la misma manera y con la misma firmeza se opuso a la reforma constitucional de 1994, a la liquidación de las empresas nacionales y a la reelección de Menem. Desde el MTA y bajo su dirección se desarrollo una intensa campaña de discusión y divulgación de las propuestas políticas, económicas y sociales del movimiento nacional y popular, nucleando a economistas, sociólogos, políticos y pensadores enfrentados al discurso único del neoliberalismo.
3.- Hugo Moyano fue quien denunció el soborno en el Senado con motivo de la reforma de la Ley Laboral con la famosa “Banelco” del operador delarruísta Alberto Flamarique.
4.- Como secretario general de la CGT ha sostenido con firmeza el rumbo político y económico de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández y ha logrado, bajo su gestión, una notoria mejoría en la situación de los asalariados argentinos.
5.- La campaña en su contra, las injurias, las calumnias, proferidas muchas veces por personajes que no resisten el menor archivo, son un ataque a las conquistas laborales, a los avances de la legislación social y la participación de los trabajadores en el PBI obtenidos bajo los dos últimos gobiernos.
6.- Como siempre, al embate se suman graves moralizadores de izquierda que sólo reconocen como legítimo un movimiento obrero debilitado, aislado y sin aspiraciones políticas.
La Corriente Causa Popular reivindica a Hugo Moyano como un legítimo representante de la clase trabajadora argentina y, por ello, un valiente defensor de la Argentina frente a la voracidad imperialista.
Buenos Aires, 21 de julio de 2009.
Federico Bernal, Roberto Ferrero (Córdoba), Eduardo Fossati, Marta Gorsky (Río Negro), Julio Fernández Baraibar, Luis Gargiulo (Necochea, Buenos Aires), Juan Osorio (La Matanza, Buenos Aires), Rafael Bernal Castro, Liliana Chourrout, Alfredo Cafferata (Mendoza), Elio Noé Salcedo (Mendoza), Ricardo Bernal (Sna Isidro, Buenos Aires), Eduardo Rotundo, Ricardo Vallejos, Cacho Lezcano, Luis Jaimovich (Tucumán), Ricardo Franchini (Córdoba), Horacio Cesarini, Rolando Mermet

16 de julio de 2009



Fernando Iglesias: un lamebotas del poder mediático

Hay un ignoto diputado, que ha intentado iluminar su opacidad, recorriendo cuanto programa opositor existe en el país -el 99 % de ellos- de pasado desconocido. escritor de copie y pegue, con oscuras relaciones con no menos dudosas ongs, que exhibe un curriculum repleto de desconocidos premios y menciones, que se refirió de esta manera a los elogios de Frank LaRue al anteproyecto de Ley de Servicios Audiovisuales:

Dijo el señor Fernando Iglesias, que de él se trata: "Sinceramente,esperaba una actitud diferente de un funcionario de la ONU. La libertad de expresión siempre es un riesgo que tiene la oposición porque el Gobierno es quien detenta el poder. Por eso, si usted quiere saber qué pasa en el país debería hablar con la oposición y no con un Gobierno que le puede contar cuentos de hadas. Y encima usted luego hace declaraciones que lindan la ingerencia en asuntos soberanos de nuestro país, sin siquiera conocer los cuatro proyectos que tiene presentado la oposición".

"Le cuento –agregó Iglesias dirigiéndose a La Rue- que somos nosotros los que recibimos las denuncias en la Comisión porque los que se arrogan el derecho de controlar la democracia no bajan a dar quórum para tratar estos temas en el recinto".

Este crapulita de anónima trayectoria pretende hacer creer al funcionario guatemalteco, como si el hombre fuera imbécil y no supiera la verdad, que el Gobierno es quien detenta el Poder, en la Argentina.

El diputadito porteño, otrora niño mimado de la adiposa dirigente anaranjada, vive en un mundo de película hollywoodense donde el malo es el Gobierno y los buenos la oposición. No importa que en ella militen monopolios como el de Clarín, verdadero y casi exclusivo poder en la formación de la opinión pública argentina, porque el diputadito Iglesias está a favor de los cuentos de hadas de Nelson Castro, de Mariano Grondona, de Leuco o de Majul -el novio mediático de su jefa-.


Pero como el oscuro diputadito sabe la verdad, aprovecha para criticar al enviado de la ONU y así rapiñar un poco de centimil en el amenazado pasquincito de barricada, Clarín, por un gobierno autoritario y arbitrario que tiene el tupé de abrir la discusión de una ley en el seno del pueblo y sus organizaciones.
Iglesias es un tipo para tener en cuenta, cuando haya que atribuir responsabilidades.

Buenos Aires, 16 de julio de 2009

14 de julio de 2009

El reencuentro de los estudiantes con la tradición nacional y latinoamericana

Historia Crítica del Movimiento Estudiantil de Córdoba

Tomo III (1955-1973)

Alción Editora

Córdoba

2009

Hace tres años, al comentar la aparición del tomo II de la Historia Crítica del Movimiento Estudiantil de Córdoba, del historiador y ensayista cordobés Roberto Ferrero, titulamos: Los Estudiantes y el Peronismo, una difícil relación.

Acaba de aparecer, editado por Alción Editora, el tomo III de la extensa obra, la que cubre el período que va desde la contrarrevolución oligárquica de 1955 y la vuelta del peronismo al gobierno en 1973. Y el título que elegimos para esta recensión intenta expresar el fenómeno histórico y político que el autor relata a lo largo de su documentado trabajo.

Como sabemos, 1955 encontró a la mayoría del movimiento estudiantil argentino, y por ende al cordobés, vitoreando a los generales Lonardi y Aramburu y al almirante Rojas. Fue parte activa del golpe oligárquico contra el gobierno peronista y participó activamente del revanchismo que se descargó sobre el estado, la universidad y los sindicatos, que implicó expulsión de profesores peronistas, prisión de dirigentes obreros y fusilamiento de peronistas desarmados.

Lo que esta tercera parte del estudio de Roberto Ferrero narra, por lo contrario, es el lento, difícil, conflictivo y contradictorio camino que llevó a una gran mayoría del movimiento estudiantil a ponerse, nuevamente, del lado de los trabajadores. Un camino que también significó una revisión de sus fundamentos ideológicos, asumiendo poco a poco la tradición de lucha del pueblo argentino, desde los tiempos de la Guerra de la Independencia.

El libro analiza y relata las dos vertientes fundamentales del movimiento estudiantil, la originada en la Reforma de 1918, el reformismo, y la nacida de corrientes católicas populares, muy representativa en Córdoba, el integralismo. Describe cómo desde ambas vertientes se confluyó, con criterios tácticos disímiles, al apoyo, en algunos casos, y a la integración, en otros, al peronismo. También aparece en sus páginas la perseverancia –en aquel tiempo minoritaria- de sectores vinculados a la izquierda cipaya, portuaria y antilatinoamericana, vinculados al partido comunista, al radicalismo y al socialismo chacarero.

Además de referirse específicamente a lo acontecido en aquellos tumultuosos años en la provincia de Córdoba, Ferrero extiende su visión y su información sobre el conjunto del movimiento estudiantil de la época, sobre los grandes congresos nacionales tanto de la FUA como de las corrientes integralistas.

Y si en el tomo II encontramos como jóvenes a muchos protagonistas posteriores de la política argentina, en este volumen nos volvemos a encontrar con hombres y mujeres que son o han sido protagonistas, para bien o para mal, de la política contemporánea, así como muchos otros que cayeron, muertos o desaparecidos en el vendaval de los años 70 o en la salvaje represión del Proceso de Videla y Martínez de Hoz. Desde Juan Schiaretti, José Manuel de la Sota, Olga Riutort o Domingo Cavallo, hasta Mariano Pujadas, Rody Vittar, Ignacio Velez, Víctor Hugo Sáiz, Eduardo González o el propio autor, todos ellos partícipes, de una u otra manera, en el agitado proceso político estudiantil de aquellos años.

Ferrero cuenta también, con profusa documentación, la incidencia que la aparición de la Izquierda Nacional a mediados de los sesenta (el PSIN y el FIP) tuvo en esa nacionalización de los cuadros y las tendencias estudiantiles, así como el peso que adquiere la Agrupación Universitaria Nacional –la organización estudiantil de la Izquierda Nacional- en la reorganización de los centros de estudiantes, de las Federaciones regionales y de la Federación Universitaria Argentina. El análisis que hace Ferrero sobre el Xº Congreso de la FUA, realizado en 1970 en la ciudad de Córdoba, era una deuda que la historiografía tenía con el movimiento estudiantil y con la historia de las ideas en nuestro país. Dice Ferrero: “También se aprobó el proyecto de Declaración y Tesis Política Nacional presentado por AUN, que por el trascendental cambio que introducía en la línea ideológica de la FUA fue bien caracterizado como “Segundo Manifiesto Liminar” de la Reforma Universitaria. (…) La tesis 12 reivindica como propias las luchas del Yrigoyenismo, la tradición del 17 de Octubre de 1945 y las jornadas de 1969 así como la ‘tradición precursora y esclarecida de la Reforma de 1918’”.

El doctor Roberto Ferrero es un dirigente de la Izquierda Nacional cordobesa de intensa actividad política en los años que este tomo refleja. Ello no obsta a que, con objetividad y camaradería, formule la historia de la aparición y desarrollo de las tendencias estudiantiles de origen católico que en Córdoba fueron masivas y llegaron a ser mayoritarias a las reformistas en diversas elecciones de claustro estudiantil. Estos sectores, que comienzan una notable radicalización a partir del golpe de estado de Onganía en 1966, se convirtieron en gran parte de la juventud universitaria peronista de principios de los ’70, muchos de los cuales integraron las organizaciones armadas peronistas, mientras otros se alejaban de esa variante hacia formas políticas de lucha antidictatorial. El libro de Ferrero cuenta detalles de esta evolución, algunos de sus momentos culminantes, y lo hace empapado en un cálido recuerdo hacia aquellos jóvenes y aquellos años apasionantes.

Este Tomo III de la Historia Crítica del Movimiento Estudiantil de Córdoba está a la altura de sus antecedentes y se constituye, sin duda, en fuente de enseñanza y pasión revolucionaria para las nuevas generaciones de argentinos, ávidos de descubrir nuestro pasado inmediato, muchas veces más velado que el remoto.

Buenos Aires, 14 de julio de 2009.

Publicado en el boletín Caminopropio, de la Corriente Causa Popular

13 de julio de 2009

El Nuevo Gabinete y la Convocatoria Presidencial

CORRIENTE CAUSA POPULAR

En la senda de Manuel Ugarte, Arturo Jauretche, Jorge Abelardo Ramos y Juan D. Perón

Ante los cambios producidos en el gabinete nacional y la convocatoria al conjunto del país anunciada por la presidenta Cristina Fernández, la Corriente Causa Popular sostiene:

1. Contrariamente a lo que pretenden dejar establecido los partidos y políticos de la oposición, junto a los grandes medios nacionales y extranjeros –convertidos en ideólogos y estrategas de aquéllos-, el resultado electoral del 28 de junio no puede ser asumido por ningún político ni partido de la oposición, ya que lo que caracteriza a esas fuerzas es su intensa atomización, la ausencia de un programa que exprese sus vagos acuerdos y una fuerte lucha interna para reacomodarse en la nueva situación. Tanto de Narváez, a quien el conjunto del PJ, intenta aislar y reducir su influencia, como la señora Carrió, convertida en la principal amenaza a su propio partido y cuya bancada en Senadores se dividió como consecuencia del resultado electoral, no tienen fuerza social, capacidad de liderazgo ni espaldas para hacerse cargo de los resultados del 28 de junio. Los radicales constituyen un conjunto de dirigentes electoraleros sin programa, enfrentados y celosos del espacio alcanzado por sus correligionarios, donde lo que prima es la desconfianza y el resquemor. Y el propio PJ, convertido nuevamente en una liga de gobernadores, se debate entre las procacidades de Luis Barrionuevo y el intento de Duhalde de reocupar el espacio perdido. Los días posteriores a los comicios dejaron la sensación de que la tan mentada derrota del gobierno había sido realizada por nadie. Nadie está en condiciones de asumir el resultado del 28 de junio, a excepción del gobierno que con el discurso presidencial ha retomado la iniciativa política y con el recambio de gabinete ha generado nuevas expectativas en los sectores de la sociedad que le son adversos.

2. Celebramos con entusiasmo los cambios realizados en el gabinete nacional y otras instituciones públicas porque revelan por parte de la presidenta de la República la voluntad de continuar y profundizar el rumbo de su política, efectuando las correcciones necesarias que garanticen dicho objetivo.

3. El nombramiento del diputado nacional Jorge Coscia en la Secretaría de Cultura de la Nación implica un fuerte golpe de timón en un espacio que tuvo una opaca e insulsa gestión. Decíamos en el documento “Qué pasó el 28 de Junio” que era necesario en el área de Cultura “crear un equipo amplio e incluyente bajo una conducción nacional y popular probada y reconocida”, que pusiera en marcha una “lucha por la recuperación en la conciencia ciudadana de los valores, significados y tradiciones del movimiento nacional y latinoamericano”. Tenemos confianza, por sus antecedentes y coherencia política, en que la gestión de Jorge Coscia será capaz de enfrentar con éxito este desafío, que constituye una materia pendiente en el gobierno nacional y popular de Cristina Fernández.

4. El doctor Aníbal Fernández ha demostrado ser uno de los principales y más decididos voceros del gobierno. Con cortesía, con inteligencia y una visión nacional, ha superado todas las provocaciones que le ha lanzado el periodismo del establishment. Su nombramiento en la Jefatura de Gabinete cubrirá un flanco que la anterior gestión, políticamente débil, dejó muchas veces sin protección.

5. Conocemos del nuevo ministro de Economía Amado Boudou su excelente gestión al frente del ANSES. Resultan sintomáticos los ataques simétricos a su nombramiento desde la derecha liberal y el progresismo vocinglero. Si los primeros le imputan su falta de reconocimiento en los medios empresariales y financieros -es decir su no pertenencia a la rosca oligárquica-, los segundos lo acusan por su paso como alumno por el CEMA. Queda claro, sin embargo, que, como ha sido característica en los gobiernos kirchneristas, las decisiones últimas y los objetivos estratégicos en materia de política económica, continuarán siendo de resorte exclusivo de la presidencia de la República.

El intento por parte de los grandes medios de maniatar a Cristina Fernández e imponerle una política antinacional parece haber fracasado. Hay voluntad de continuar la pelea por el excedente de la producción nacional para ponerlo al servicio de la reindustrialización y la justicia social. Y en esa voluntad el gobierno se reencuentra con todos los argentinos de bien, patriotas y justos, que anhelan la misma independencia y dignidad nacionales que desplegamos en 1810.

Buenos Aires, 11 de julio de 2009.

Federico Bernal, Roberto Ferrero (Córdoba), Eduardo Fossati, Marta Gorsky (Río Negro), Julio Fernández Baraibar, Luis Gargiulo (Necochea, Buenos Aires), Juan Osorio (La Matanza, Buenos Aires), Rafael Bernal Castro, Liliana Chourrout, Alfredo Cafferata (Mendoza), Elio Noé Salcedo (Mendoza), Ricardo Bernal (Sna Isidro, Buenos Aires), Eduardo Rotundo, Ricardo Vallejos, Cacho Lezcano, Luis Jaimovich (Tucumán), Ricardo Franchini (Córdoba), Horacio Cesarini, Rolando Mermet

10 de julio de 2009

¿Qué pasó el 28 de Junio?

CORRIENTE CAUSA POPULAR
En la senda de Manuel Ugarte, Arturo Jauretche, Jorge Abelardo Ramos y Juan D. Perón


Los comicios del 28 han dejado en evidencia que la Unión Democrática de 1945 -el esquema de partidos y clases sociales de la Argentina semicolonial vinculados orgánicamente al imperialismo- conserva su fuerza y ha motorizado la alianza de los grandes monopolios, los bancos usureros, la patronal sojera y los aparatos mediáticos y han ejercido, como entonces, su influencia deletérea en buena parte de la clase media, arrastrándola a un odio visceral al populismo para adherir tanto a la Unión-PRO y su darwinismo social como a un estéril y tranquilizante verbalismo progresista.

El objetivo central de la Corriente Causa Popular, como lo venimos sosteniendo desde el 2003, fue y será el de trabajar por la estabilidad y profundización de las políticas llevadas adelante por los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Nos sentimos plenamente identificados con el proyecto nacional y popular que encarna la presidenta, con todas sus debilidades y limitaciones, que son propias de todo gobierno que se enfrente con la poderosa fuerza del imperialismo y sus aliados internos.

El traspié electoral no hará variar las convicciones centrales de nuestra política. Este gobierno, con todas sus falencias, y los candidatos electorales del gobierno, fueron apoyados activamente y en todos los ámbitos por la Corriente Causa Popular. Desde las tribunas, desde los medios de comunicación que pudimos alcanzar, desde nuestra prensa y, sobre todo, en el seno del pueblo argentino, participamos con decisión y firmeza en la campaña electoral, sin cálculos mezquinos, sin reclamos partidarios y sin negociaciones secretas. Y es, justamente, esa claridad de conducta la que nos permite, después de la batalla comicial formular, con humildad y sin pelos en la lengua, una reflexión crítica, y desde la misma vereda, sobre lo ocurrido en las elecciones del domingo 28 de junio.

El resultado electoral

La derrota del campo nacional nos resultó dolorosa y traumática, como toda derrota. Por más que el gobierno nacional quiera despojarlo de dramatismo, el resultado de estas elecciones legislativas debe ser analizado desde esta dolorosa perspectiva.

A ella cooperaron distintos factores:

1.- En primer lugar, con frialdad autocrítica, tenemos que reconocer que los errores prosperan más que las obras y los proyectos programáticos fundamentales, sobre todo cuando los partidos de la oposición que contaban con el apoyo, sin disimulos, de los grandes medios de comunicación, hicieron sistemáticamente hincapié en los errores, falencias o debilidades del gobierno, para obstaculizar el triunfo de las ideas motores de la transformación. Los errores alimentan las debilidades y estás traen o potencian los errores. Se alimentan unos de otros. Las obras anunciadas diariamente y hasta el cansancio resultaron ser la única forma de campaña electoral y a pesar de su contundencia, no dieron los resultados esperados. Era necesario algo más que la catarata de anuncios sobre inauguraciones de asfaltos y cloacas.

2.- Pese a saber que todo el sistema periodístico, las grandes universidades, los centros de prestigio académico y los partidos opositores están dirigidos contra los intereses del país no se supo o no se pudo construir, en los seis años de gobierno, una política cultural que expresara la riqueza y profundidad del programa histórico de los argentinos. Los resortes oficiales de la cultura fueron entregados a equipos y personalidades ajenas a esta tradición y, en muchos casos, enfrentados a ella. No se trataba de excluir la multiplicidad de corrientes y matices que componen el pensamiento y la cultura argentinos. Pero en lugar de crear un equipo amplio e incluyente bajo una conducción nacional y popular probada y reconocida, se dejó el área en manos de conocidos cipayos, de antiperonistas históricos y de burócratas ineficientes que nada hicieron en la lucha por la recuperación en la conciencia ciudadana de los valores, significados y tradiciones del movimiento nacional y latinoamericano. A consecuencia de ello, el discurso de los grandes medios, la banalización televisiva y la ausencia de toda perspectiva histórica siguió ocupando el espacio de la cultura de masas, con sus valores de éxito individual, inmediatez sensorial y ramplonería.

3.- Esta falta de política cultural se tradujo en una incapacidad en la comunicación y la propaganda políticas capaces de enfrentar los grandes intereses puestos en contra de este modelo. El gobierno respetó tanto a sus enemigos mediáticos que no tuvo la decisión de haber desarrollado desde marzo de 2008 la contracara de Clarín. Su actuación informativa fue dedicada al inerme canal de televisión pública, donde era más fácil encontrar a Solanas que a Moyano o D’Elía, o comprando falsas adhesiones en algún canal de noticias, a condición de que desde ese mismo lugar se realizara la más pérfida campaña contra Cuba, contra la revolución bolivariana y el presidente venezolano Hugo Chávez. Y en materia de medios gráficos todo se redujo al reconfortante diario intelectual izquierdista Página 12 o a un pequeño pasquín de distribución gratuita y de dudosa calidad periodística.

4.- Durante el debate de la 125, con el agregado del desempate del traidor Cobos, el gobierno nacional, integrado por conspicuos representantes de la clase media argentina, no pudo retomar el diálogo, justamente, con los sectores medios. Es bien sabido que las clases medias apoyan espontáneamente los proyectos nacionales y populares en momentos extremos, como ocurrió a partir de la crisis del 2001. Cuando encuentran satisfechas sus necesidades materiales (empleo, salario, etc.) abandonan la nave y hacen fácilmente suyos los mensajes opositores, ampliamente difundidos por los medios masivos de comunicación. Esos sectores adhirieron, casi masivamente a la histeria anti-kirchnerista. En ese sentido ¿había o no probabilidades ciertas de interpretar las reivindicaciones de las clases medias que constituyen la mayoría de la nación? Cualquiera sea la respuesta, no hace más que reafirmar el carácter confuso de los sectores medios que votaron al peronismo en numerosas oportunidades, para luego resistirlo por izquierda o derecha.

La clase media, quizás la más beneficiada por estos siete años de gobierno popular, que redujo el desempleo de 22 a 8 %, que hizo crecer el país al 8% anual, que acumuló las reservas monetarias más importantes de la historia argentina, que duplicó los salarios reales de trabajadores activos y jubilados, que mantuvo durante seis años superávit fiscal y, lo más importante, que diseñó una estructura de redistribución de la renta nacional a partir del aumento de las retenciones a las exportaciones agrarias, votó en contra del gobierno y a favor de los mismos empresarios neoliberales, levemente maquillados, que habían destruido el país durante la década pasada y que sepultó esa clase media en el infierno del “corralito” y la estafa bancaria. El oficialismo creyó, equivocadamente, que era posible ganar la elección sólo con el voto obrero y popular, y soslayó la elaboración de una política clara e incluyente hacia las clases medias, en las que la cuestión cultural e ideológica suele ser decisiva. Hubo municipios como La Matanza o Moreno donde el triunfo popular fue claro, pero en otros de composición pequeño burguesa y media, la derrota fue rotunda. El 67% de los sufragantes de San Fernando no son ricos y votaron otras opciones opositoras.

Producto de esta concepción, paradójicamente “clasista”, la Ciudad de Buenos Aires, centro de la alta burguesía y el capital imperialista, fue abandonada a su suerte. La corriente supuestamente alternativa, pero funcional a la oposición oligárquica, de Solanas creció favorecida por esa misma falta de comunicación y explicación, y sin candidatos peronistas. El candidato principal del FPV en la Capital se manifestaba de la misma manera que el cineasta.

5.- A partir de ello, el gobierno consideró que no era necesario saber comunicar a la clase media argentina, tan pulcra, progre y casta como ninguna otra de América Latina, los logros inmensos producidos por el gobierno popular.

No hubo propuestas populares, simplemente el lema “yo o el caos”, que era idéntico y en espejo al promovido por la oposición. Al no discutir claramente al enemigo, el gobierno, que era el único partido que ofrecía un programa definido y claro, en marcha exitosa, con realizaciones evidentes, cayó en el despectivo juicio de los medios acerca de la inexistencia de proyectos. El gobierno tenía seis años de éxito y ganaron quienes solo podían exhibir los incendios del 2001.

Ningún candidato oficialista, al menos de la primera fila, mencionó a América Latina, su unidad y los líderes que la promueven.

6.- Luego de la derrota de la 125 dijimos que era imprescindible democratizar el debate y ampliar la base de los aliados no limitándola solamente al collar de los intendentes del conurbano ni a los que se autotitulan “progresistas”. Atarse a aquéllos y al progresismo liberal de la Capital Federal no conformó, como se hizo evidente, la mejor construcción política.

En seis años no se supo construir una organización política propia que respaldase la gestión de gobierno e incorporase aliados a una estructura de frente nacional. Esa incapacidad terminó en el armado de listas con los jefes territoriales, casi todos adversos, como se hace evidente al comparar los resultados comunales con los legislativos. Muchos de ellos ya están gestionando su retorno al aparato justicialista vasallo de los intereses agro sojeros. Al tiempo que Néstor Kirchner ocupaba la presidencia del PJ, para neutralizar a los enemigos desde adentro (táctica que resultó insuficiente), debió afianzar una red de “leales de adentro y del desierto”, para ir reemplazando paulatinamente los cuadros conservadores enquistados en un justicialismo con veinticinco años de lealtad regiminosa, sumar a las organizaciones sociales y del campo nacional y popular, que, pese a todo, aún permanecen leales al proyecto histórico.

No obstante lo ocurrido, todavía se está a tiempo de reparar el destrato que han sufrido los aliados del FPV, que sólo esperan un lugar de combate.

7.- Debemos dejar en claro que la llamada sorpresa de Pino Solanas es el resultado de la fuga de votos peronistas porteños hacia el candidato de Proyecto Sur, como producto del abandono político de la Capital Federal por parte del gobierno nacional. Una construcción confusa y un PJ desarticulado dieron como resultado una cabeza de lista de filiación liberal-progresista que le dio una impronta no peronista a la lista y a la campaña electoral, impronta que la merecida y justa presencia de Julio Piumato y de Noemí Rial como candidatos a diputados no pudo modificar.

Que este sector del progresismo haya horadado al campo nacional, no significa que deba ser condenado definitivamente. Puede que sean fuerzas efímeras, como las de Ibarra o Zamora, para dar ejemplos recientes. Por otra parte, tampoco constituyen una secta ideológica. Aunque agazapada detrás de Pino Solanas se encuentra la socialdemocracia europea (cuyo mayor exponente es Víctor de Genaro), debemos observar que la ausencia de una bancada hegemónica hará necesario que no sólo el gobierno tenga que negociar. La historia continúa y cada uno de los proyectos de ley a votar requerirán nuevos acuerdos. No hay nada definitivo y muy poco le aportaría a Proyecto Sur (más allá de la rodada que significó la oposición a la 125) o al Nuevo Encuentro de Sabattella mantener una cerrada oposición al gobierno, haga lo que haga, pegándose a Macri, de Narváez, Cobos o Carrió.

8.- El peronismo fue una alianza entre el Ejército y el pueblo, única forma posible en un país débil, de desarrollo de políticas nacionales, populares y burguesas y de freno a la libre empresa y las maniobras del imperialismo. Pero esa alianza, que permitió llevar adelante una revolución incruenta en condiciones de ventura económica, sin consolidarse en una ideología revolucionaria, se quebró en 1955. El Ejército había caído en la trampa tendida por el imperialismo y la oligarquía, y los trabajadores y el pueblo quedaron con Perón exilado y proscripto, sin partido ni ideología superadora. Eso explica las derrotas posteriores, el surgimiento de neoperonismos y de peronistas antiperonistas, como es el caso de De Narváez. El último resultado electoral no escapa a esta síntesis.

Por el contrario, las masas populares aún conservan su fe en el peronismo y en su capacidad transformadora.

El PJ o el Frente para la Victoria o como se etiquete el oficialismo, están vaciados de contenido ideológico, político y militante. No existe el peronismo como partido, como institución política, y tampoco existe en ciertos dirigentes que han perdido la pasión y la voluntad de transformar a la Argentina. Fracasado el intento de transversalidad y habiendo dejado de lado los movimientos sociales por motivos que no requieren ser analizados en este momento, Néstor Kirchner no sólo debió enfrentar a los partidos de la vieja Argentina agro-exportadora y a sus voceros, sino también a parte del aparato en el que terminó confiando, mediante las llamadas candidaturas testimoniales.

9.- Además de los errores o limitaciones del gobierno, se construyó (entre la oposición y los medios aliados) un clima de fraude electoral y de intimidación a la población, con amenazas que iban desde nacionalizaciones masivas e indiscriminadas, devaluación de la moneda, corridas bancarias, importación de carne y leche y hasta la implementación de un nuevo corralito. Hasta la pandemia de la gripe A fue atribuida al gobierno.

10.- Todo el sistema partidocrático convocó a terminar con la “confrontación” y llamó al “consenso”, al “control del poder” y a la “nueva política”. Son los que pretenden un Estado ausente con un débil gobierno parlamentario. Todo el sistema periodístico está dirigido también hacia esa meta.

Pero ¡qué es lo que en realidad cuestionan?

Lo que les molesta de la confrontación es el debate de ideas que hipócritamente tanto reclaman. Consenso significa en concreto claudicar en las convicciones ante las presiones de los monopolios, los banqueros y la nueva oligarquía sojera. Controlar al poder se trata tan sólo de estrangular toda forma de independencia y soberanía. Y la nueva política ya tuvo su fruto y es Francisco de Narváez, el diputado desconocido, colombiano nacionalizado ya de grande, de riqueza incalculable en su monto y origen y, fundamentalmente, ajeno a la mayoría del peronismo bonaerense. Es el producto de una dilatada campaña publicitaria, como una mercadería de consumo que al final termina siendo un producto masivo. Es el representante de los viejos intereses de las grandes empresas multinacionales succionadoras de las riquezas de nuestro país, hostil a toda forma defensiva del desarrollo de las empresas del Estado y defensor de la libertad absoluta del mercado que resultó devastador en nuestro país y en la región en la década de los ’90 y terminó minando, en este siglo, el poder económico de los países llamados centrales.

11.- La crisis financiera mundial puso freno al crecimiento del país y dejó asomar un pico inflacionario que se notaba en la compra diaria. La campaña de desprestigio sobre el INDEC fue minando, junto a la inflación real, la confianza en el gobierno de grandes sectores medios y asalariados en general.

Síntesis final

1.- En la Argentina subsisten dos clases dominantes. La oligarquía rentista, financiera, parasitaria, portuaria. Una estructura social en la que los terratenientes compran bancos, merced a la financiarización de su capital, mientras los banqueros compran campos, integrando nuestro sistema agropecuario al sistema financiero mundial.

Y una débil burguesía industrial, sin partido, ni influencia, imbuida de la cultura dominante, sometida a la dictadura ideológica del imperialismo, históricamente incapaz de realizar sus propios intereses. Este último punto ratifica, si ello fuese necesario, la importancia que una política cultural capaz de enfrentar y superar la matriz liberal y dependiente tiene en todo intento de transformación de la Argentina semicolonial.

En estas circunstancias es perentorio apoyar todo movimiento popular que tenga mayores posibilidades para enfrentarse con la oligarquía. En este momento, tal movimiento popular está representado por el gobierno de Cristina Fernández. De eso se trata la cuestión nacional. Esto es lo que no entiende cierta vocinglería progresista, satisfecha en predicar un amplio programa de medidas abstractamente correctas y concretamente innocuas al confrontar con las aspiraciones del núcleo central del pueblo argentino.

2.- Sostenemos el sistema presidencialista y que la presidenta, elegida por las mayorías nacionales, disponga de la cantidad de poder necesario para realizar aunque sea parcialmente los fines que la Revolución Nacional exige.

3.- Es urgente e imprescindible reorganizar el Frente Nacional y Revolucionario que abarque sin prejuicios ni mezquindades a todos los sectores y fuerzas que se oponen al neoliberalismo, que se proponga, no sólo sacar al país de las secuelas de los viejos modelos, sino insertarlo en el camino de una sociedad nueva, con un estado democrático y fuerte, con una amplia y radical justicia social y con un alto grado de tecnificación e industrialización nacional de su economía.

Más allá del proceso electoral, es imperioso dejar claro que es posible generar un núcleo de actividad política permanente y que se puede construir y ofrecer una alternativa amplia, popular, nacional y revolucionaria que sepa y pueda contener, tanto las reivindicaciones de los trabajadores y los excluidos, como el de las clases medias.

4.- Es nuestra obligación dotar al movimiento nacional de “una conciencia histórica, prerrequisito de la conciencia política, una verdadera visión nacional”, única manera de llevar adelante “un proyecto concreto, comunicable y entendible para todos y cada uno de los argentinos de buena voluntad”.

5.- Ante el traspié sufrido por el gobierno de Cristina Kirchner la oligarquía y el imperialismo continuarán presionando y golpeando para que sea éste mismo gobierno el que dé inicio a su programa liquidador, consistente, como siempre, en una gran devaluación, una congelación de salarios, jubilaciones y pensiones, un llamado al ahorro público, congelando inversiones en infraestructura y en capital productivo de las empresas nacionales, como ya se está viendo en algunas propuestas sostenidas desde los grandes medios. La presidenta Cristina no debe aceptar ser la responsable de un nuevo “rodrigazo”, tal como las fuerzas golpistas en ciernes le impusieron a Isabel Perón en 1976. Eso significaría la claudicación de sus principios y, por último, la caída de su gobierno.

Por el contrario, desde la Corriente Causa Popular instamos a la profundización de los lineamientos seguidos hasta ahora: la pronta promulgación de la nueva ley de Servicios Audiovisuales, la reforma de la ley de instituciones financieras, la nacionalización del comercio exterior y la nacionalización de YPF, así como la revisión de todos los contratos petroleros y mineros hoy vigentes. El gran poeta argentino Leopoldo Marechal afirmó en expresión que se ha vuelto clásica que “de todo laberinto se sale por arriba”. Ese es el único camino capaz de alumbrar las jornadas venideras.

Hay que apoyar a Cristina para imprimir al proceso actual un decisivo impulso hacia el nacionalismo económico e industrial, la redistribución de ingresos, los derechos humanos, que también son los derechos sociales y nacionales, y la integración del Mercosur y la unión sudamericana.

No hay otra manera de enfrenar el desafío abierto para el 2011.

3 de Julio de 2009

Corriente Causa Popular
Mesa Nacional

Federico Bernal, Roberto Ferrero, Eduardo Fossati, Marta Gorsky, Julio Fernández Baraibar, Luis Gargiulo, Juan Osorio, Rafael Bernal Castro, Liliana Chourrout, Alfredo Cafferata, Elio Noé Salcedo, Ricardo Bernal, Eduardo Rotundo, Ricardo Vallejos, Cacho Lezcano, Luis Jaimovich, Ricardo Franchini, Horacio Cesarini, Rolando Mermet