14 de noviembre de 2013

Todas las batallas político-ideológicas que los cuadros de la Universidad deben dar son más necesarias que el agua y el pan”

RIN participó del primer Congreso iberoamericano de Revisionismo Histórico, organizado por el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego, en la ciudad de Buenos Aires.

En la misma accedimos a una entrevista personal con el periodista, escritor, guionista cinematográfico y miembro de dicha institución, Julio Fernández Baraibar, quien opinó acerca de los objetivos del reciente Congreso realizado por el Instituto, su visión acerca del estado actual de las organizaciones políticas del campo nacional, la reciente plena aplicación de la ley de SCA y de los objetivos de la Universidad y de las organizaciones políticas vinculadas a ello.

RIN-¿Cuál es el objetivo de la organización de este congreso y cuáles son las expectativas que se abren a partir del mismo?

JFB- Para mí, el Congreso ha sido una satisfacción, en lo personal, inmensa y, desde el punto de vista de las tareas y objetivos políticos institucionales, un éxito concreto. La verdad es que ha sido la primera vez que organizamos algo como esto en el Instituto. En el decreto con el cual se crea el mismo estaba planteado que se realizara un congreso latinoamericano y otro nacional y esto era todo un desafío.

Organizar un congreso nacional y latinoamericano es todo un desafío, los problemas de viaje y cambiarios que tenemos con algunos países de la región eran todo un tema y la verdad que el resultado ha sido excepcional. De todos los invitados no argentino participaron un 100 por ciento y con los invitados del interior del país también fue así. Desde el punto de vista de la organización ha sido un éxito y nos pone, como dijo Pacho O' Donnell, en la necesidad de plantearnos la idea de cómo hacer para realizar el segundo congreso.

RIN- Mas allá del tema especifico, se plantearon centralmente dos temas: por un lado la necesidad de terminar con la colonización de las mentes y las ideas y, la otra, que esto ayuda a la idea de una integración nacional que quedó trunca. No es casualidad que hoy tantos hombres y mujeres confluyan en esta idea de empezar a pensar desde nuestro lugar e integrarnos como una Nación ¿Cómo ves esto?

JFB- Se le atribuye a Víctor Hugo una frase que dice que no hay nada más potente que una idea a la que le ha llegado su tiempo y hoy estamos comprobando que a esa idea de integración latinoamericana le ha llegado su tiempo. Muchos de nosotros nos formamos, en la década del 70, con la idea de forjar una integración latinoamericana. Antes de nosotros otros hombres, como Juan Domingo Perón, pensaron esta idea y dejaron sentadas las bases conceptuales, lógicas y teóricas de esa integración y, hoy, esa hora nos ha llegado. El fin de siglo y todo el proceso de globalización que se produce después de la caída de la URSS, hizo evidente y puso en negro sobre blanco a los pueblos y políticos del continente que había llegado la hora de las grandes unidades continentales y se encontraron con que había todo un sistema de ideas y corrientes de pensamientos que habían planteado esto en su momento.
Había un pasado en común, a diferencia de Europa que tenía que saldar ríos de sangre para forjar una integración entre Alemania y Francia, por ejemplo. Nosotros tenemos las mismas bases culturales, tenemos una misma lengua y una misma religión, habíamos peleado juntos por la independencia. Entonces apareció la necesidad de constituir un gran bloque regional con la idea de no sucumbir en la política internacional. Un poco es eso lo que ha sucedido. Parece sencillo si se dice así tan fácil y si todo fuera como reír y cantar, pero no es así. Hay dificultades y este proceso de integración también tiene resistencias, hay bloques sociales que se resisten a ello.

Lo que ha aparecido en la conciencia general es que si no nos integramos, desaparecemos. Si no constituimos un bloque de poder, de Estados que tienen una enorme cantidad de habitantes, una gran extensión territorial y una inmensidad de recursos naturales y de modelos económicos, que, si no nos unimos, desaparecemos como posibilidad de ser sujetos en la política internacional y nos convertiremos en apéndices de otros bloques más fuertes que han podido lograr esa unificación.

RIN- El mecanismo para llevar adelante esto es a través de la participación política y de la discusión acerca de los temas de la agenda pública, a partir de sentar las bases del disenso y no a través del consenso que siempre viene impuesto desde arriba. Para ello es necesario generar organizaciones con un alto nivel de formación de sus cuadros políticos para poder dar esta batalla tan dura. En ese sentido, ¿cuál crees que es el estado actual de estas organizaciones?

JFB- Cuando nos propusimos hacer el Congreso, yo había pensado que debía tener una consigna: “Conocer la patria Grande”. Esto, creo, es una de deuda, porque. por ejemplo. los mendocinos no conocen la historia de Chile y eso que son pueblos que están a muy poca de distancia entre sí. Lo mismo con los jujeños y Bolivia. Yo creo que es fundamental generar mecanismos para que nuestras partes se conozcan.

Tengo el orgullo de decir que si hay un país en donde hemos avanzado y logrado generar un cuerpo de ideas y un sistema de pensamiento profundo y meditado sobre el tema de la integración somos nosotros los argentinos. Nuestros hermanos de otros países se han encontrado, con la mejor buena fe, la posibilidad de proveerse de este gran sistema de ideas que hemos generado los rioplatenses. Esto debe trasladarse a los militantes políticos, porque estos tienen que estar formados no sólo en la virtud de ganar elecciones sino también en el arte de la construcción estratégica de las grandes políticas que nos tenemos que dar. Si los militantes políticos y esta nueva juventud sólo se lucen en el arte de ganar elecciones y no generan cuadros políticos con dos, tres o cuatro puntos de vista sobre los cuales se puedan pronunciar, estamos errando en algo.

Esto se forma con debate, con discusión, pero también con cuadros políticos que tengan esta idea, de otra forma fracasaremos. Están dadas las condiciones. A esta idea de la integración nacional le ha llegado la hora y hay que estar decidido frente a ella.

RIN- El imperialismo, a partir de un sistema de colonización cultural, ha logrado durante décadas frenar este proceso de pensamiento autóctono, autocentrado, acerca de lo que nos ha pasado a los argentinos. Esto ha contado con la complicidad de ciertos actores internos y en nuestro caso particular en la Argentina tienen candidatos en listas como Julio Cobos en Mendoza y Massa en Buenos Aires. ¿Cuáles son hoy los mecanismos de dominación o de colonización cultural que permiten que suceda estas cosas y que por ejemplo permita que estas expresiones políticas saquen tantos votos?

JFB- Creo que hay un tema que ha sido planteado muchas veces por la Presidenta que es el tema de la colonización cultural y se ha instalado un gran debate político cultural -para no usar la palabra ideología que tiene cierto peso negativo- en el cual nosotros, como movimiento nacional y popular, tenemos que conquistar a las grandes masas para este nuevo paradigma.

Esto se refiere a que hay un debate que se tiene que dar desde las universidades, desde las escuelas, desde el ministerio de educación, tanto a nivel nacional como provincial, lo que implica, no sólo discutir acerca de las técnicas pedagógicas a implementar en el sistema educativo, sino también y sobre todo del contenido que se enseña en las mismas.
Estos resultados electorales adversos tienen, en gran parte, su origen en esta colonización cultural. Por eso debemos dar una gigantesca lucha cultural que desarraigue ese esquema neoliberal y eso se refleja en estas expresiones electorales que vos mencionas, pero que, además, cuentan con el apoyo de todo el sistema mediático, de todos los aparatos de comunicación, la embajada de EEUU y repercute en grandes sectores de las clases medias que, al lograr un ascenso económico, optan por viajar a lugares como Miami y Disney World que expresa un poco todo esto. Esto es un problema, porque cuando llegan a Disney World -siempre como metáfora- se genera una concepción del mundo y de la vida que atenta contra nuestros principios culturales.

RIN- Ese aparato cultural que tiene como mecanismos estratégicos de dominación a los medios de comunicación han sufrido una derrota a través de la plena aplicación de la Ley de SCA. Frente a esto ¿cuál es la estrategia por parte de la Universidad para contrarrestar esto que vos mencionabas, ya que es aquí donde se forman las principales usinas del pensamiento reaccionario contrarios a los intereses de la integración nacional?

JFB- En el caso de la Ley de SCA hemos logrado saldar una gran batalla. El monopolio ha debido aceptar la majestuosidad del Estado, es decir que no hay nada en la Nación superior a la Nación misma. Acá terminó la discusión y el Estado Nacional dictaminó, por los mecanismos establecidos en la Constitución. La Ley de Medios genera nuevos espacios de discusión y debate para seguir afrontando estas batallas y luchas políticas.

Respecto a la Universidad el análisis es un poco más complejo, ya que éste es un problema estructural, de la génesis misma del pensamiento universitario argentino. Aquí hay que dar una gran batalla. Todas las batallas político-ideológicas que los cuadros de la universidad deben dar son más necesarias que el agua y el pan. Creo que tenemos ciertos déficits. Estos puntos de vista que ustedes escucharon en el congreso y que contó con el apoyo de más de 450 inscriptos acreditados no se refleja en los cuerpos de profesores ni en el estudio del Estado , ni en muchos de los movimientos políticos. Ustedes saben mejor que yo la gran lucha que tenemos que dar. Frente a esto la única respuesta que debemos dar es seguir organizándonos; militando, discutiendo y convenciendo a los estudiantes, ganando centros estudiantiles, ganando federaciones estudiantiles. No es una tarea fácil, pero es la lucha política que hay que dar.

RIN- El problema principal siguen siendo los planes de estudio...

JFB- La estructura del Ministerio de Educación está impregnada de funcionarios medios, en lops niveles secundarios, liberales, gorilas y antiperonistas. Por eso digo que no es fácil. Hugo Chávez tuvo que crear una especie de Estado paralelo para dar las batallas políticas que necesitaba dar, para poder llevar adelante las políticas de salud pública, de educación, etc. Todos los gobiernos que llegan a través de las vías democráticas se encuentran con un Estado que está formado en el anti-Estado y muchas veces te encuentras con abogados dentro del Estado que dicen eso va contra la ley, eso otro también, etc, e inmovilizan la acción del estado democrático. Creo que esto es grave, porque, muchas veces, estas personas lo hacen consciente -e, inclusive, inconscientemente- porque están formados bajo unatradición de pensamiento reaccionario, antinacional, cipayo.