16 de febrero de 2009

Unidad nacional y popular o frente imperialista y gorila

Muchos amigos me han manifestado, por escrito o verbalmente, -algunos llamando al programa A Boca de Jarro en radio Cooperativa, AM 740, de lunes a viernes entre las 10:30 y las 12:00 de la noche-, su opinión sobre la inoportunidad de abrir un debate con quienes, desde posiciones supuestamente de izquierda o nacionales, se unen a nuestros tradicionales enemigos en contra del gobierno de la presidenta Cristina.

Prevalece en estos amigos la admiración que sienten por el director de cine Pino Solanas y su lucha por una política energética nacional, o el respeto a la trayectoria de la profesora universitaria Alcira Argumedo, por encima de la necesaria evaluación de su funesto papel en el actual coyuntura política de nuestros país. Lo curioso es que tanto Hugo Barcia como Norberto Galasso –que han polemizado públicamente con los antedichos- han partido de un expreso reconocimiento a esas trayectorias, cuya validez no está en discusión.

Este debate, sin embargo, es de una perentoria necesidad, porque justamente son las trayectorias de los recién nombrados el basamento moral de una política radicalmente errónea, en contra de los intereses que pretenden defender y que ignora algo que la mayoría del pueblo profundo percibe: la diferencia sustancial entre los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina y todos los gobiernos que los precedieron desde 1976.

Acierta Norberto Galasso cuando recurre a Jauretche y a Scalabrini Ortiz para iluminar el desvarío de los seguidores de Solanas. Porque también había en aquella época gente bien intencionada, buena, preocupada por los más necesitados, denunciadora permanente de los monopolios extranjeros, de la ingerencia de las embajadas norteamericana e inglesa, que consideraba que la política de Perón era menguada, producto de la improvisación y más demagógica que antiimperialista. Muchos de ellos volvieron a la Unión Cívica Radical alvearizada porque Perón no nacionalizó la CADE –la compañía de electricidad- o sostenían que la nacionalización de los ferrocarriles era una medida que favorecía a los ingleses.

Y si los socialistas se opusieron a la sanción del aguinaldo con el argumento de que ellos habían sido quienes lo habían propuesto anteriormente en el parlamento, hay hoy un dirigente que impugna como oportunista la reglamentación de la ley de bosques por considerar que no se lo hizo cuando él lo propuso.

Y están los que –como Humberto Tumini y Jorge Ceballos-, de manera antiperonista clásica, se horrorizan por la presencia de dirigentes peronistas del conurbano bonaerense, a quienes descubren cuatro años después de haber estado conviviendo con ellos y cobrando del presupuesto de un gobierno al que esos dirigentes ayudaron a ganar las elecciones.

Hoy estos sectores confrontan abiertamente con el gobierno. Luchan contra él como si lo hicieran contra Menem y de la Rúa, sin tomar en cuenta que su lucha solamente favorece al bloque oligárquico que los recibe generosamente en sus radios, en sus diarios y en sus canales.

No son las “críticas” al gobierno lo que estamos discutiendo. La mayoría de los argentinos las tiene. Lo que estamos discutiendo es la política de confrontación con el gobierno, la incapacidad de separar lo estratégico de lo importante, la ceguera contumaz que no ve el formidable avance político y económico de las fuerzas nacionales y populares que estos cinco años han permitido, una de cuyas expresiones es esta misma polémica.

En 1973 muchos de nosotros sosteníamos la necesidad imperiosa de votar y apoyar a Perón, pero veíamos también con preocupación las fuerzas enemigas que se ocultaban en el gran movimiento. De esa visión salió aquello de “vote a Perón desde la izquierda” que Jorge Abelardo Ramos y quienes militábamos en el FIP lanzamos a los comicios de aquel año. Y 900.000 votos manifestaron su coincidencia con el planteo. Curiosamente, según nos hemos ido enterando a lo largo de los años transcurridos, entre ellos estaba una joven militante platense que hoy es presidenta de los argentinos, así como muchos amigos que hoy militan en Proyecto Sur.

Cada época trae su desafío. Pero mantener unido el frente nacional y popular ha sido una constante a la que hoy tenemos que responder con inteligencia y patriotismo. Del otro lado vienen “capando elefantes” y no preguntan quién es elefante y quién no lo es.


Buenos Aires, 16 de febrero de 2009

7 comentarios:

Todo_por_un_chori dijo...

EXCELENTE, YO CREO QUE TIENEN QUE ESTAR ENTENDIENDOLO ESOS COMPAÑEROS QUE SE HAN APARTADO, CREO QUE NO LES VA A QUEDAR MAS REMEDIO QUE RECONOCER AL GOBIERNO COMO UN GOBIERNO POPULAR, DEMOCRATICO Y TRANSFORMADOR, PASA QUE LA CRISIS FUE TAN FUERTE QUE NOS VA A COSTAR 15 AÑOS DARLA VUELTA, PERO LA VAN A ENTENDER, SEGURO, CONFIO EN SU INTELIGENCIA.

Eduardo Real dijo...

Coño, que yo también voté al FIP en el 73! Vea usted que coincidencia sobre las vidas paralelas...

Pero bueno, al margen, creo que el error en el que están cayendo el Tuma y Ceballos, ha sido acompañado por otro error, simétrico, por parte del gobierno.

Este error consiste en no haber sabido asimilar en su estructura los aportes extraperonistas por izquierda, y termina quedándose a solas con el aparato, que, sabido es, hoy está acá y mañana allá.

Y antes de que la sangría por izquierda se agrave aún más (D'Elía estaría armando las valijas, según comenta MP, a modo de ejemplo), estaría bueno que el gobierno admita y corrija éso.

Del mismo modo que "el aparato" vomita a las orgas, también lo hace con el grupo de intelectuales que conforman los espacios más progresistas e ideologizados, como los de "Carta Abierta".

A menos que se pretenda fosilizar al kirchnerismo en un Peronismo modelo 45, la incorporación ORGANICA (no sólo discursiva) de gente que procede de otras vertientes es necesaria. Y urgente.

Anónimo dijo...

la verdad es que no entiendo muy bien cuál es la construcción nacional y popular que se proponen los Kirchner con los Ceballos y cía. de tal manera que si están o no los Ceballos qué más dá? y aclaro que no soy anti y que también milité en el FIP

Anónimo dijo...

La verdad es que habida vista de la situacion y como se confunden gordura con hincazon creo que meas fuera del tarro Julio...que se le va a hacer a veces se coincide otras no... la Sra. Cristina esta lejos de las necesidades del pueblo no es ni siquiera una politica reformista, los privilegios de casta que le da al aparato como vos lo llamas siguen viniendo del saqueo, no hay ni participacion ni protagonismo popular... no hay nada que sea un pilar de lucha y que queres que nos apoyemos a los garcas de siempre por estar contra los oli-garcas... si para los pobre casi es lo mismo...ademas con las pilchitas que se vieron en Tv de su viaje a España mas los tarifazos con los que le llego de regalo a los gayegos me es imposible apoyarla...la veo muy lejos del pueblo argentino y vos no ayudas a aclarar nada de porque uno tendria que darle esa especie de cheque en blanco que propicias...

ariel magirena dijo...

Me gusta pensar en la historia en movimiento. por aquello de Lenin que la imaginaba montada sobre ruedas como un tren imposible de detener. Es muy difundida y atractiva esa vision: se hablo de ver pasar al tren de la historia, subir al tren de la historia, perderse el tren de la historia, bajarse del tren de la historia... y se puede todo eso ya que tiene nuestra velocidad, o sea, siempre esta ante nuestros ojos. Inesperadamente (a la luz de la hegemonia ganada por el discurso neoliberal en nuestro pais, que hasta se instalo en el progresismo que sostuvo fanaticamente el modelo que eclosiono en 2001) el nacionalismo popular (encabezado inefablemente por el peronismo) tomo en la Argentina, otra vez, el comando del tren de la historia y redirecciono su rumbo hacia un destino que tal vez no este tan a la izquierda como algunos protestan, pero definitivamente esta a la izquierda, incluso, de lo que el electorado (el pueblo, digamos mejor) le pidio. Tomando medidas en sintonia con sus promesas y otras que ni siquiera prometio pero que eran (son) para indudable beneficio de nuestras necesidades historicas, culturales y economicas. Su andar tiene el ritmo que impone el tener que ir previamente tendiendo las vias por territorios hostiles y dificiles. Es aqui (cuando se necesitan mas voluntades y mas trabajo) donde algunos pasajeros por ociosidad, ignorancia, impaciencia, moralina, condicion de clase (media), o por hijos de puta (que se yo... no me importa, estoy ocupado en otra cosa) deciden que se bajan. Esto en realidad no sorprende, es solo oportunismo. Lo que llama la atencion es que haya quienes equiparen a los defeccionantes (aprovechadores que aceptaron la invitacion, se subieron con el camino ya trazado, y usufructuaron cargos y privilegios concedidos por buena fe)con los que conducen el tren.
Asi que si "el Tuma" se baja la culpa es de Cristina?
Lo que piden es que se detenga el tren para convencer a los que se bajaron!!
Eso, que es una opinion de quien la firma, no es inocente (aunque elijo creer que no es intencional). Es un recurso de manipulacion ideologica que se denomina "Desplazamiento de lo causal determinante".
Cito al Prof. Francisco Berdichesky Linares:
"El desplazamiento de las causas hacia los demás, que elude la crítica o las culpas, no puede reducirse a la acción mediática: es harto habitual en la psique humana y en sus vínculos intersubjetivos y con el mundo concreto: los responsables en primer nivel de determinación causal de un hecho negativo, suelen apelar a esta actitud, que así se convierte en sofisma psicológico, en racionalización, es decir, en seudo razonamiento justificatorio que elude la causalidad principal. Pero aquí, esta tendencia psicológica se transforma en sofisma con intencionalidad política reaccionaria."
Se trata de la "Inducción Semántica Negativa” por “Inversión Causa-Efecto”, de “Desplazamiento Causal Negativo”.
Como vemos, el gran exito del sistema es lograr que el "discurso hegemonico" se reproduzca solo, incluso entre los puros, moralistas y bienpensantes de la "centroizquierda".


PD: no vote en el 73. que se le va a hacer... estaba recien entrado en la escuela primaria, y aunque para el peronismo lo unicos privilegiados fueran los niños, los niños no votaban.

Pd 2: que D'elia se vaya tiene la misma credibilidad de mala leche de los que dijeron que Astiz quedaria libre. la afirmacion de que Kirchner (el jefe del justicialismo o "aparato" como es la definicion gorila) "vomita" las orgas, incluyendo "carta abierta", donde participo, es de una subjetividad maliciosa: se llama "induccion semantica" se trata de dar por cierta una afirmacion infundada con la intencion de naturalizarla.

Horacio dijo...

Hola Julio, cómo estás? Soy Horacio, el amigo de Andreia que estuvo la otra noche en tu casa.

A mí muchas veces me da la sensación de que esta gente se siente más cómoda y con más oportunidades de crecimiento político cuando gobiernan los malos, lo cual los acerca tristemente a las actitudes de la izquierda más geométrica* y tradicional.

Saludos

* Digo, para no decir cuadrada que suena medio insultante, y no es la intención.

Pata Maldita dijo...

Quizas ocurra que Pino y asociados quieran participar proponiendo y discutiendo ideas innovadoras e imaginativas, algo que está vedado en el kirchnerismo, aún para los funcionarios de alto rango. Ni hablar de los "intelectuales" que adhieren al gobierno. Estos últimos están obligados a aplaudir, explicar y racionalizar a través de los medios el gobierno, pero jamas a proponer o discutir una medida de gobierno, lo que se espera justamente de los intelectuales.
Intelectuales aplaudidores y capados estos de Carta Abierta. Asi como los periodistas de "6,7,8".
Lastima que no entienden que haya gente que se niegue a declarar de más su inteligencia y adhiera al fanatismo irracional mas extremo, como hace el mencionado Galasso.
Debe ser eso.