16 de septiembre de 2018

En la puerta de Gaspar Campos

El 5 de diciembre de 1972 -¡cuán presto se va el placer!- una delegación del Frente de Izquierda Popular se entrevistó con el general Juan Domingo Perón en su residencia de la calle Gaspar Campos. Encabezada por Jorge Abelardo Ramos y Jorge Enea Spilimbergo, la delegación estaba integrada, entre otros que quizás la memoria olvida, por Blas Alberti, Fernando Carpio, Alberto Converti y quien esto escribe.

Muy temprano, algo así como a las ocho y media de la mañana, estábamos esperando en la puerta de la casa, rodeada de periodistas y manifestantes, que el general nos recibiese.


En un momento se abre la puerta del garage y vemos que Perón despide al grupo que acababa de entrevistarlo. Se trataba de José María Rosa, Luis Alberto Murray y un muchacho algo más joven que yo -veinticinco años tenía yo en ese momento-, peinado para atrás con gomina de blazer azul y pantalones grises.


Ramos, que era muy amigo de Murray y, obviamente conocía a Pepe Rosa, se acerca para saludarlos y, junto con él, nos acercamos todos. En el momento de los apretones de manos, José María Rosa presenta al joven que lo acompaña.
-El compañero José Manuel de la Sota, del nacionalismo de Córdoba, dijo don Pepe.


Ahí, en la puerta de Gaspar Campos, conocimos al Gallego de la Sota, el gran político peronista cordobés que acaba de fallecer.