19 de julio de 2013


Lo que va de Lord Ponsomby a Mr. Ponsomby

Prólogo a una nueva edición del libro La Misión Ponsomby 
de Luis Alberto de Herrera

El libro que aquí presentamos fue publicado por última vez en la Argentina en 1974,  en la breve presidencia de Arturo Jauretche en Eudeba, la editorial de la Universidad de Buenos Aires. Con la restauración de la soberanía popular, las grandes ideas del revisionismo histórico y de la cuestión nacional latinoamericana volvieron a ocupar el centro del interés y del debate públicos.
Jorge Abelardo Ramos propuso a Jauretche la reedición de algunos textos fundamentales. Uno de ellos fue este libro de Luis Alberto de Herrera,  el último jefe del partido Blanco de Uruguay. Y le escribió un prólogo que forma parte, también, de la presente edición.

Ya no existen ni el Uruguay ni el Imperio Británico de 1928, año en que Herrera publicó su libro. El descubrimiento de que la “Suiza del Plata” era un producto de la diplomacia inglesa es, desde hace años, un lugar común en ambos lados del gran río. 

El dilema con el que se enfrenta hoy el país de Herrera no es ni siquiera el de 1974. Como, con gracia y acierto, ha dicho Alberto Methol Ferré, Lord Ponsomby ha sido reemplazado por Mr. Ponsomby, el oxfordiano inglés de de los representantes de los frigoríficos por el masticado inglés de los texanos proponiendo un tratado de libre comercio que arranque al Uruguay de su hermandad mercosuriana y lo convierta en proveedor exclusivo de un par de cadenas de supermercados en California o Chicago.

Desaparecido el mundo que permitió la extraordinaria renta diferencia y con ella su particular economía  fisiócrata, Uruguay ha quedado expuesto a convertirse en un socio atlántico del Acuerdo del Pacífico, subsumiendo sus decisiones políticas a la hegemonía norteamericana. Los viejos sectores oligárquicos, rurales y urbanos, que hoy se expresan en las direcciones del partido Blanco y del partido Colorado, así como en los sectores más liberales del Frente Amplio, vienen coqueteando desde hace años con la idea salvadora de un TLC con los EE.UU. El gobierno de Tabaré Vázquez estuvo a punto de firmarlo y la prensa tradicional bombardea permanentemente al Mercosur, agigantando sus dificultades y asordinando sus ventajas. Demás está decir que desde esta orilla del Plata se han cometido todo tipo de desaciertos y errores que, lejos de facilitar, han entorpecido la integración al Mercosur y, peor aún, han ignorado el papel que Uruguay debe jugar en la Cuenca del Plata y el enorme peligro que significa Mr. Ponsomby.

Pepe Mujica es, en cierta manera, heredero de este Luis Alberto de Herrera, quien, como cuenta Ramos en su prólogo, anticipó algunos criterios fundamentales para una política internacional en defensa de la soberanía uruguaya. Mujica es conciente de la maniobra colonialista que dio origen a su país y es, justamente, en cuestiones de política latinoamericana, que se diferencia de los otros sectores que componen el Frente Amplio. Mujica parece haber aprendido aquel criterio herrerista que menciona Methol Ferré en su Uruguay como problema: “Debemos mantener siempre el punto medio entre Itamaratí y el Palacio San Martín, pero para ello, siempre más cerca del Palacio San Martín”.

Los argentinos debemos conocer la génesis de este país “igual, pero un poco distinto” y el libro de Luis Alberto de Herrera es una clave para este conocimiento. Este punto medio que pedía el caudillo blanco implica para nosotros la ausencia de toda soberbia, la concesión a intereses y necesidades internas del país hermano, diálogo permanente con los sectores de la política uruguaya más conscientes de la imperiosa integración y una diplomacia convencida de que alguna vez fueron Banda Oriental, pero que desde hace 188 años marchan separados. Y a nuestras provincias mesopotámicas les toca también la responsabilidad de recrear en las condiciones del siglo XXI aquella Liga de los Pueblos que liderara José Gervasio Artigas. 

Porque si como dice Ramos Lord Ponsomby está muerto, Mr. Ponsomby quiere hacerle la posta y contra este míster separados no somos nada. Ni los uruguayos ni los argentinos. 

Aguas Dulces, Departamento de Rocha, 19 de julio de 2013

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