28 de noviembre de 2009


Sesión de homenaje a Arturo Jauretche, Raúl Scalabrini Ortiz y Fermín Chávez de la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe.

19 de noviembre de 2009

SR. PRESIDENTE (Di Pollina).– A continuación invito al periodista y escritor, señor Julio Fernández Baraibar, a subir al estrado para referirse a la obra de Raúl Scalabrini Ortiz.

SR. FERNÁNDEZ BARAIBAR.– Muy buenas tardes.

Muchas gracias, señor presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe, señoras y señores diputados representantes del pueblo de la Provincia de Santa Fe y a nuestra anfitriona, la diputada Claudia Saldaña, que ha tenido esta ocurrencia, creo oportuna, en la medida en que reivindicar la memoria de estos intelectuales, de estos políticos, de estos hombres que descubrieron los mecanismos de dominación de nuestra Patria, permite actualizar y revivir en cada uno de nosotros la realidad de esa Patria que estos hombres tuvieron el interés de desentrañar.

En el caso de Raúl Scalabrini Ortiz, se hace particularmente emotiva su evocación al recordar que fue un hombre que tenía abierto un camino hacia el prestigio que la literatura da en la ciudad de Buenos Aires, hacia el prestigio que los cenáculos de la literatura y del pensamiento fino –por decirlo de alguna manera– otorgan a quienes se esmeran y logran pulir sus palabras, de manera tal de recibir estos halagos y ocupar los lugares de prestigio que estas cosas tienen en nuestra ciudad puerto.

Y renunció, digo, a este camino, para dedicarse a un camino más duro, más estrecho, más ríspido, que fue el de revelar para sus compatriotas cuáles eran los mecanismos de dominación que impedían que un país, que parecía tener todos los atributos de un país soberano, todos los mecanismos institucionales y constitucionales de un país soberano, en realidad, no lo era, y estaba sometido a un doble mecanismo político, económico, comercial y estructural, que lo sometía y sujetaba al imperio británico.

Sus dos libros fundamentales “Política británica en el Río de la Plata e “Historia de los ferrocarriles argentinos”, tuvieron esa finalidad que, en alguna oportunidad, he tratado de comparar con una película que ha tenido cierto éxito de público en los últimos años y que es la película “Matrix".

Los países como los nuestros, los países de América Latina, tienen la característica de que los signos, las evidencias de su estado de sojuzgamiento, no son visibles a los ojos. Como dice “El Principito”, aquello de que “lo esencial es invisible a los ojos”.

Lo esencial de nuestra situación política suele ser invisible a los ojos y debe ser sometida a una desarticulación, a un desentrañamiento que la haga evidente y que demuestre el verdadero rostro de esa situación.

Ustedes saben que en la película “Matrix” las máquinas han dominado a la humanidad y tienen a todos los hombres enchufados a un sistema eléctrico que le da energía a las propias máquinas, mientras su cabeza es conectada a un programa de computación llamado Matrix, justamente, que les hace creer que están viviendo una vida ordinaria, que se levantan a la mañana, se visten, se afeitan, van a trabajar, los fines de semana descansan, van al cine, van a una biblioteca, leen, hacen una vida común, mientras que la realidad que están viviendo es la de estar meramente enchufados a un gran sistema eléctrico como baterías humanas.

Un sistema de militantes lucha para desentrañar esta verdad y le da a uno de estos hombres vinculados a la Matrix una pastilla roja que le hace ver cuál es lo terrible de esa realidad, advirtiéndole que el riesgo de tomarla, puede ser el de volverse loco.

Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche, la gente de Forja, tuvieron en la década del ’30 en nuestro país, el papel que esa pastilla roja juega en la película “Matrix”, el papel de revelar, de hacer evidente, que esa verdad aparente que vivimos todos los días, esa sensación de vivir en un país libre, soberano, es simplemente un programa, puesto por el sistema de dominación, y sus libros “Política británica en el Río de la Plata e “Historia de los Ferrocarriles Argentinos”, lo que hicieron fue hacer evidente ese sistema de dominación que era invisible a los ojos.

Este, creo que ha sido el gran valor de Raúl Scalabrini Ortiz. Muchos pensadores de la época se dedicaron a analizar el sistema cultural, el sistema historiográfico que hacía malinterpretar nuestro sentido histórico, mientras que con la precisión de un cirujano, Raúl Scalabrini Ortiz se dedicó a hacerle cirugía a lo mero principal del sistema de dominación: esa estructura ferroviaria formada en abanico, que centraba como un embudo todo el país en la ciudad de Buenos Aires y servía para que el Reino Unido se llevase nuestros productos de la naturaleza, nuestros productos agrarios, y nos devolviese por la misma vía sus productos manufacturados a los que el valor agregado había sido dado por manos inglesas, mientras carecíamos los argentinos o teníamos enormes dificultades los argentinos en desarrollar nuestra propia industria, en crear nuestra propia mano de obra, en crear y sostener nuestra propia clase trabajadora.

Ese pensamiento fue liminar y luminoso para la generación que vino después de la revolución de 1943. El Peronismo, nacido el 17 de octubre de 1945, como todos sabemos y ya se ha mencionado, no hubiera contado con el sistema de pensamiento y con una articulación conceptual e ideológica como la que tuvo de no haber sido por hombres con la probidad, con la dedicación, con la tenacidad, con la constancia y el enorme patriotismo, como lo tuvieron Arturo Jauretche, los hombres de Forja y Raúl Scalabrini Ortiz.

Yo les agradezco enormemente haberme invitado a poder expresar estas palabras ante ustedes y lo único que les deseo es que, justamente, el patriotismo, la luminosidad, la lealtad a la Patria que tuvo Raúl Scalabrini Ortiz ilumine siempre esta Cámara. Gracias.

Aplausos.

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