31 de julio de 2010


¿Hasta cuándo, Sociedad Rural Argentina, abusarás de nuestra paciencia?

Quizás no tengamos derecho a parafrasear el célebre “Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra” ya que su también célebre autor no era otro que Marco Tulio Cicerón, un engolado romano del partido de la oligarquía (un Mariano Grondona de la antigüedad -aunque esto ya suene a un oxímorón-) y estaba dirigida al senador del partido popular, Lucio Sergio Catilina. Mucho menos cuando, al parecer, Catilina no participó en la conjura, que por otra parte, tenía un claro sesgo antioligárquico. Ya Ernesto Palacio, en su “Catilina contra la oligarquía”, desenmascara al altisonante orador y usa el hecho para desmontar las las técnicas con que los sectores dominantes suelen deformarse la historia en su provecho.

Pero es inevitable la caída en el latinajo y lugar común al ver nuevamente a la vieja y nueva oligarquía, con la corte adicta de partidos opositores, conspirando desde su reducto de Plaza Italia. La complicidad del rejunte opositor -de los Morales, Solá, Carrió, Meabe, De Narváez (verdadero dueño de casa: ¡gracias Carlos!), Bullrich, Pinedo y algunos otros- pretende convertir el predio oligárquico en la sede del Congreso Nacional, a la vez que pergeña e imagina fórmulas mágicas que le permitan borrar de la faz de la tierra las odiadas retenciones. Cómo se compagina esto con la propuesta de imponer un 82 % móvil para los jubilados es uno de esos arcanos que ninguna ciencia podrá explicar.

Pero la explicación de sus contradicciones es lo que menos preocupa a los dueños de casa y sus lisonjeros visitantes. El intento es, una vez más -¿y cuántas van?-, generar condiciones de ingobernabilidad, quitarle al gobierno la base financiera que le ha permitido la mejor gestión política que recuerda el país desde la muerte del General Perón, volver la economía a las condiciones nefastas del gobierno de la Alianza o al feroz traslado de ingresos de Duhalde, que en una noche mandó al infierno de la indigencia a miles y miles de compatriotas.

Para los muertos vivos que aparecen al frente de este Congreso golpista ésta es una de las últimas oportunidades en poder usar la oligárquica tribuna de la Exposición Rural para sabotear e intentar debilitar al gobierno de Cristina Kirchner. Incapaces de generar una política alternativa seria e imposibilitados de erigir una candidatura creíble, los políticos alquilones que pululan alrededor del predio ferial, buscan fuerzas en lo que hoy es más débil que nunca: el frente agrario opositor, deshilachado como poncho de pobre, incapaz de unificar bajo su hegemonía a la totalidad de los productores del campo, aislado cada vez más de las clases medias urbanas y cuyo juego ha quedado evidente para la mayoría.

Ni la Nación ni el Clarín están hoy en condiciones de fogonear sus arrestos, aunque lo intentan inútilmente. La posible intervención a Papel Prensa en las semanas venideras dará un golpe de gracia a esta rémora de la dictadura militar y pondrá al conjunto de la prensa del país en igualdad de condiciones para competir.

De ahí que, casi inevitablemente, aparezca en la memoria el latiguillo de Cicéron: ¿Hasta cuándo, Sociedad Rural, abusarás de nuestra paciencia?.

1° de agosto de 2010

La foto es de 1946. Perón y Evita escuchan la queja anual del presidente de la Sociedad Rural -en este caso José A. Martínez de Hoz, padre-. El gesto del rostro de Evita es más que elocuente.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno, Julio.
La foto es de 1946,tal como te dije en el correo que te mande con ella.
MRG

Hugo dijo...

Además, agregá que a partir de marzo de este año te convertiste en personaje de novela.

Eduardo Rel dijo...

Se ciernen tiempos difíciles... alguno de los dos países debe colapsar en el corto plazo. Así no va...

Anónimo dijo...

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