21 de agosto de 2012

Pedro Godoy, el amigo chileno de los argentinos

Parece ser, según he escuchado aquí, en Santiago de Chile, que hace unos años Alberto Methol Ferré le dijo a Pedro Godoy, mi amigo y compañero de este lado del Ande, lo siguiente:
- Pedro, imagínese un gran bol lleno de leche, blanca, inmaculada, y una mosca, negra y ominosa, flotando en el medio. ¿Se lo imaginó? Bueno, esa mosca es usted aquí, en Chile.

Y esa es la más cruda descripción que se puede hacer de Pedro. Desde hace más de cincuenta años se ha dedicado a explicar, defender, sostener ante sus demasiadas veces sordos compatriotas, la necesidad de la integración de Chile al contexto latinoamericano, el estrechamiento de sus relaciones con la Argentina y la solución definitiva de su absurdo y decimonónico conflicto limítrofe con Bolivia -tema este que ha impedido durante todo el siglo XX y lo que va del nuevo que el país altiplánico tenga una salida al mar. 

Ha sido un admirador del peronismo en un país que, por derecha e izquierda, condenó al movimiento que no entendía. Se enfrentó, en años mozos, con la dirección del partido comunista que no comprendía estos pujos continentales. Discutió con la Unidad Popular cuando el dogmatismo y el sectarismo minaban la política de Salvador Allende. Y sufrió los embates del golpe proimperialista de 1973. Todo ello no le ha impedido sostener que el dictador Pinochet no fue derrotado por las fuerzas populares, sino por los EE.UU., que consideraron peligrosa su continuidad y que el actual sistema político chileno es producto de una brutal derrota popular y no de una victoria. 

Pedro tiene una juventud eterna. Está atravesado por su pasión latinoamericanista y dedica cada minuto de su vida, de su actividad docente e intelectual, a esa pasión. Es uno de esos inoxidables, insumergibles que, bajo cualquier circunstancia, cualquiera sean las condiciones políticas de su país, ha dado una batalla política e intelectual para que la patria de O'Higgins abandone su secular y reaccionario aislamiento, esa actitud de isleños que describía con genio Methol Ferré. Este chileno de pura cepa, enjuto, decidor, pletórico de refranes cervantinos, se levanta cada día, desde su viaje iniciático a Buenos Aires en los inicios de los '60, pensando cómo puede conmover la conciencia y el espíritu de su compatriotas, como los puede provocar para correrlos de cien años de ideología portalina y disolver el arraigado mito del Chile amenazado por argentinos, peruanos y bolivianos que todavía es doctrina en los estados mayores de su país y, lo que es aún peor, en su dirigencia política. Y con ese objetivo en su conciencia escribe infinidad de folletos, cartas a los grandes diarios de Santiago y de las distintas regiones de su país, genera discípulos en su concepción latinoamericanista, recibe a sus amigos argentinos y bolivianos en su vieja y enorme casa, les ofrece lo mejor que Chile tiene para comer y beber y los obliga -en obligación que se convierte en placentera- a contar, a explicar, a informar sobre lo que pasa más allá de esa gigantesca muralla en que la oligarquía histórica de su país ha convertido a la hermosa Cordillera de los Andes. 

Es admirable Pedro Godoy. En una sociedad clasista, racista y cipaya como es la chilena, en la que la Concertación y la llamada derecha han desplegado los peores aspectos de la herencia de Diego Portales, el frío y calculador almacenero chileno del siglo XIX, este chileno de pura cepa ha logrado mantener viva la llama que iluminó a O'Higgins, la lucidez continental de Francisco Bilbao y la solidaridad con la Bolivia invadida, violada y sometida en la guerra del Pacífico.

Mi anfitrión, el hombre que me presenta gente y amigos en tierra chilena, es, entonces, un héroe de los de nuevo tipo. De esos que, sin someterse, aguantaron con los dientes apretados los terribles años de la reacción momia, mantuvieron, no obstante, sus ideales integracionistas, y han llegado a la nueva época con la espalda erguida y mucho que aportar a las nuevas generaciones.

El profesor Pedro Godoy Perrin es ya un patriota suramericano de estos nuevos tiempos de integración y Patria Grande. 

Es una gloria que pueda ver la época que se avecina.

Santiago de Chile, 21 de agosto de 2012

6 comentarios:

carlos dijo...

Que hermoso articulo, que emocion PERONISTA-KICHNERISTA que he sentido mientras leí-

Lic. Faustino Velasco dijo...

Es lamentable el aislamiento chileno pero peor es esa 'conciencia' reaccionaria que parecería eterna.
Muy de pibe recuerdo el acercamiento de PERÓN con IBAÑEZ DEL CAMPO pero eso se frustró ya sabemos por qué.
Principios de los 60 anduve por BARILOCHE y los lagos y allí conocí esa maldita rivalidad con los argentinos. Luego principios de los 70, esta vez en CHILE, conocí a los 'momios' como se denominaba a los opositores a ALLENDE.
Estos tristes recuerdos son para finalizar comentando que este año uno de mis hijos fue a SANTIAGO a un departamento de conocidos y volvió con la misma imagen de hace 40 años.
Me sorprendió su comentario sobre la sumisión que el pueblo tiene la que se aprecia en la calle.
Fue su primer viaje al exterior y volvió valorizando lo bien que se está en nuestra ARGENTINA.
Ojalá surjan muchos Pedros GODOY, que la mentablemente - como todos nosotros - ya tiene sus años, entre las enuevas generaciones de chilenos. Quizás esta chica q1ue lidera las rebeliones estudiantiles sea un ejemplo a s tomar y seguir.

herbert mujica rojas dijo...

Gran texto el de Julio, retrata con justeza a Pedro y le reconoce virtudes que también en Perú son conocidas. Aquí se quiere a Pedro Godoy Perrin. En lo personal soy amigo de él, desde hace largos lustros y puedo subrayar que a través de él, conocí a Julio. h.

xontak dijo...

El Profesor Pedro Godoy, ha dedicado su vida y sacrificado privilegios en pos de hacer entender a una gran mayoría de compatriotas, que han sido víctima de infames cálculos por parte de los poderes económicos que gobiernan Chile desde su independencia, cuestión ficticia, pues seguimos siendo colonia de imperialismos con los que la oligarquía negocia sin escrúpulo. Mantener esta división entre pueblos hermanos, es lo que advierte como nefasto el profesor Godoy, de quien fui alumno, y como muchos, integro el no despreciable, pero aún escaso, grupo de chilenos que llevamos su mensaje latinoamericanista a donde vamos.

Anónimo dijo...
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