12 de abril de 2012


YPF debe volver al control de la Nación

El ciclo de las indignas privatizaciones menemistas en materia petrolera se ha cerrado. La catarata de conflictos con las administraciones provinciales por el incumplimiento de la concesionaria REPSOL YPF, ha llegado a puntos sin retorno. Se impone cambiar las reglas de juego

La entrega del subsuelo a empresas extranjeras y la “provincialización” de los ingresos de regalías derivados de la reforma constitucional de 1994, y su consecuente Ley de minería, han mostrado su correlato de exacción y saqueo.

El incumplimiento por parte de la española REPSOL ha sido permanente, desde los inicios de la concesión. No solamente la ausencia de inversión generó el agotamiento de las reservas, sino el contrabando recurrente por controles insuficientes y la violación sistemática de las normas impositivas y aduaneras. La reducción de la capacidad de producción de hoy en las cuencas es un derivado de la extracción ilimitada y sin control nacional. Las exportaciones autocontratadas con prepago off shore, sin ingreso de divisas, con empresas fantasmas en las Islas Cayman, para facilitar la operación financiera de compra sin poner un dólar propio, ya deberían haber sido suficientes para hacer caer la máscara de esta operación de vaciamiento del patrimonio nacional. Llevamos más de una década de atraso, donde el bombeo permanente hacia afuera de las “venas abiertas” de nuestros oleoductos, ha dejado “seca” a la Patagonia. El esfuerzo de generaciones de argentinos, desde el Gral. Mosconi en adelante, despilfarrados y malvendidos a cambio de nubes de humo, gasificados.

El control atomizado, por declaración jurada, de la producción de los pozos llevó a la pérdida del seguimiento por la Nación de las reservas energéticas. Los efectos devastadores y definitivos de esta política de entrega están a la vista en tiempo presente: el agotamiento de reservas y un futuro de debilidad en materia de autogestión petrolera, que produce la limitación al crecimiento industrial y al consumo popular. Se vislumbra un horizonte de importación de hidrocarburos y dependencia. El precio interno se va a acercar crecientemente al precio internacional del crudo y las naftas, reduciendo el ingreso de vastos sectores populares y contribuyendo a una nueva vuelta de rosca a la erosión inflacionaria de los recursos y el bienestar.

La crisis con las provincias petroleras es solo la punta del iceberg. Es preciso recuperar sin dilaciones el tiempo perdido en materia de inversión: YPF debe volver al control de la Nación inmediatamente, en tanto se avanza en las reformas constitucionales que correspondan. Por aquí pasa el profundizar hoy el programa de la revolución nacional y popular llevado a cabo por el Gobierno popular de la Cra. Cristina.

No hay soberanía nacional sin soberanía energética. No hay proceso industrial con crecimiento autónomo ni independencia económica sin asegurar el autoabastecimiento futuro de petróleo y tomar el control sobre las fuentes nacionales de energía.

12 de Abril de 2012

MESA NACIONAL de la CORRIENTE CAUSA POPULAR

Luis Gargiulo (Necochea), Eduardo González (Córdoba), Julio Fernández Baraibar (Cap. Fed.), Eduardo Fossati (Cap. Fed.), Laura Rubio (Cap. Fed.), Juan Osorio (GBA), Cacho Lezcano (GBA), Marta Gorsky (Gral. Roca), Ismael Daona (Tucumán), Alberto Silvestri (Esquina), Magdalena García Hernando (Cap. Fed.), Marcelo Faure (La Paz ER), Tuti Pereira (Santiago del Estero), Ricardo Franchini (Córdoba), Liliana Chourrout (GBA), Oscar Alvarado (Azul); Ricardo Vallejos (Cap. Fed.), Alfredo Cafferata (Mendoza), Juan Luis Gardes (Cipoletti), Omar Staltari (Bahía Blanca), Gabriel Claverí (Cnel. Dorrego), Rodolfo Pioli (Jujuy) y Horacio Cesarini (GBA).

Ateneo Arturo Jauretche – Jujuy

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