1 de marzo de 2018

El discurso del alcalde


Acabo de leer comparativamente dos discursos de apertura del ciclo legislativo. La del presidente Macri y la del gobernador Insfrán. Lo mismo hice el año pasado y lo pueden encontrar en mi blog.
Pero lo particular en la versión de este año es, a mi modo de ver, que Macri se ha asumido como una especie de intendente de la Argentina. Todo el contenido de su discurso es el de un alcalde pueblerino que recomienda a sus vecinos usar el cinturón de seguridad, no manejar si han bebido, respetar a los esforzados servidores públicos que velan por su seguridad y ser corteses con los visitantes para que se lleven un buen recuerdo y vuelvan, mientras les informa que ahora pueden pagar el ABL por homebanking.
Anteriormente postié que es un discurso dirigido al nivel 0 de la politización y que, en ese sentido, es eficaz. Un amigo me advirtió, con acierto, en otra red que ese nivel 0 de politización tampoco escucha o lee discursos presidenciales.
Me da la impresión que el discurso es un intento vano en presentar al presidente como un estadista que está por encima de los enfrentamientos y miserias de la política, desvelado por hacerle la vida más fácil al ciudadano -siempre considerado individualmente, aislado de su situación social concreta, de su pertenencia a una determinada clase, sector o comunidad-, a una especie de habitante abstracto de un country club. Eso ya la había hecho el año pasado, peroa ocurre que las circunstancias son muy distintas.
Este mensaje municipal se da en medio de un mundo altamente convulsionado, donde los centros imperialistas adoptan un proteccionismo defensivo, los organismos comerciales levantados en nombre del libre comercio fracasan en sus reuniones y la multipolaridad modifica las relaciones de fuerzas nacidas después de la caída del muro de Berlín. El mensaje del alcalde, que lamenta la muerte de 44 militares muertos posiblemente por un ataque de una potencia extranjera, se da en un país que tiene ocupada una parte de su territorio por Gran Bretaña, el Atlántico Sur en manos de potencias extraterritoriales frente a las cuales carecemos de fuerzas de defensa. Pero además, se da en un país que, a partir de diciembre del año pasado, comenzó a cuestionar abierta y confrontativamente a un gobierno al que, hasta ese momento, había tratado con respeto y hasta le había hecho ganar las elecciones legislativas.
Es el bimestre más importante de la historia”, “Los salarios le ganaron a la inflación”,
Pudimos evitar una crisis que se venía encima” y la inefable “Ese crecimiento invisible sucedió” hoy son, para la inmensa mayoría de los argentinos, saraza, camelo, sanata sin consistencia alguno ni contacto con la dura realidad del desempleo, el aumento de precios y tarifas, el cierre de puestos de trabajo y la miseria que ha vuelto a llenar las calles de mendigos sin techo ni comida.
Los escribas pagos, los chupamacris profesionales intentarán presentar la impostura como el discurso sereno de un estadista que habla cara a cara con cada uno de sus compatriotas. El intento durará lo que duran esas imposturas. La inmensa mayoría ya se ha dado cuenta que el rey está desnudo. Solo falta tener claro quien será el que surza y se vista con la capa que este mentecato rompió en girones.
Buenos Aires, 1° de marzo de 2018

2 comentarios:

Unknown dijo...

Por suerte y gracias al blog de Abel Fernández me vuelvo a encontrar con Julio Fernández Baraibar. Parece que es cosa entre fernándeces.

Tiene su mérito eso de analizar una alpargata, cosa lisita e igual por ambos lados. Ha conseguido sacar jugo de una piedra.

Saludos

Lizardo Sánchez, Córdoba

Julio Fernández Baraibar dijo...

Estimado Lizardo, un gusto saber que siempre estás ahí. Un abrazo.