8 de septiembre de 2008

Historia de la Nación Latinoamericana, una nueva edición del Senado argentino

31 de agosto de 2008

La industria argentina en Venezuela y el presidente Chávez como historiador colectivo

El Aló Presidente del 31 de agosto de 2008 
La industria argentina en Venezuela y el presidente Chávez como historiador colectivo 

 El programa Aló Presidente de este domingo es fuente de un par de reflexiones políticas. Aquella Argentina de los talleres y las industrias
En primer lugar, para un argentino, como quien esto escribe, la presencia de una importante representación de empresarios y técnicos argentinos no puede pasar desapercibida. Pequeños y medianos empresarios de distintas provincias de Argentina, con el apoyo del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y su presidente Enrique Martínez y de la embajadora argentina en Caracas, Alicia Castro, han traído su conocimiento, su experiencia y su tecnología para contribuir al esfuerzo productivo puesto en marcha por la Revolución Bolivariana. En diversos puntos de Venezuela fueron inaugurados simultáneamente importantes emprendimientos industriales en alianza con organismos nacionales, estaduales y organizaciones sociales.
Era emocionante ver a estos, por lo común, adustos hombres de empresa, talleristas pequeños y medianos que constituyen el núcleo central de la sobrevivencia de la industria argentina durante el huracán antinacional de los últimos treinta años, conversando, frente a las cámaras, con el presidente Hugo Chávez, el feroz tirano populista que en Buenos Aires describen La Nación y Ámbito Financiero. Estos productores industriales argentinos, hombres de trabajo diario, cuya vivienda suele quedar al lado mismo o muy cerca de la fábrica, no manifestaban desconfianza al “socialismo del siglo XXI” que postula Chávez, no parecían temer a la “demagogia populista” que desalienta a la producción, como afirman los titulares de toda la prensa canalla del continente. Tampoco traslucían una especial sospecha hacia un gobierno que acaba de nacionalizar a otra empresa sedicentemente argentina, SIDOR, el gran monopolio siderúrgico de la familia ítalo-argentina Rocca.
Uno de ellos, un típico argentino de clase media, de asadito los domingos, con la gran mesa familiar de hijos, hijas, yernos y nueras, nietos y nietas, de fútbol con los amigos, de reunión semanal en el Rotary Club del pueblo, no sólo expresó ante las cámaras de Venezolana de Televisión la decisión de su empresa fabricante de motores industriales de sumarse al esfuerzo productivo de Venezuela, sino también manifestó la voluntad de incluir socialmente a sus trabajadores, de contribuir a su desarrollo personal y familiar. Había eco en las palabras del empresario argentino –lo supiera o no el amigo industrial- de aquella utopía peronista de la grandeza de la nación y el bienestar del pueblo. Sus palabras sonaban creíbles porque eso fue posible en la Argentina durante muchos años maravillosos, y hoy son posibles en el proyecto que lidera el presidente Chávez.
Esto es lo que los argentinos, lo que queda de aquella Argentina que fue orgullo y admiración del continente por su desarrollo industrial, su justicia social y su gran creatividad técnica y tecnológica, puede aportar no sólo a Venezuela sino al conjunto de Suramérica. Chávez lo sabe y no pierde oportunidad para explicárselo a sus conciudadanos. También -y afortunadamente, podemos agregar- lo saben la presidenta Cristina y su gran embajadora en esta tierra, la antigua y siempre bella dirigente sindical de las aeromozas, Alicia Castro. También lo sabe el imperialismo y es por eso que su principal objetivo es desarticular la alianza estratégica bolivariana y sanmartiniana que han sostenido los últimos dos presidentes argentinos, Néstor Kirchner y Cristina Fernández. En realidad y tal como lo afirmo Hugo Chávez, el abrazo de Guayaquil entre los dos Libertadores, que tuvo que ser una despedida por la traición de Buenos Aires a la causa suramericana, hoy es reencuentro inseparable en esta integración económica, política y empresarial de la que hemos sido testigos en el Aló Presidente de hoy.
Chávez y la génesis histórica de los venezolanos
La otra reflexión viene a cuento de uno de los últimos fragmentos del programa. A raíz de una sucesión de recuerdos personales, Hugo Chávez, en una admirable lección de historia viva y de conciencia histórica, desplegó ante sus oyentes la historia venezolana de la segunda mitad del siglo XIX, la que sobrevino, como dijo, “al fracaso del proyecto de Bolívar”.
Del recuerdo de un lejano ancestro, el soldado de Zamora Pedro Pérez Pérez, relató, al modo de Faulkner o de su discípulo García Márquez, ciento cincuenta años de soledad, de levantamientos a caballo, de caudillos regionales que con sesenta jinetes derrocaban presidentes galopando machete en mano desde la sabana barinesa hasta la lejana y ajena Caracas. Explicó, en un país en el que el gobierno de Rafael Caldera derogó la enseñanza de la historia en las escuelas, la naturaleza histórica y social del gobierno de Cipriano Castro con el que Venezuela entró al siglo XX. Recordó el bloqueo a que fue sometido el país por parte de las potencias europeas a raíz de la política nacional defensiva de Cipriano Castro. Fue ese bloqueo al que el ministro de Relaciones Exteriores argentino, Luis María Drago, repudió con la llamada doctrina Drago
[1]. Ofreció en pocas y precisas palabras el sentido de su derrocamiento y de la conspiración de Juan Vicente Gómez, coincidente con la aparición de los dos personajes que, como el Gog y Magog bíblicos, han caracterizado a la Venezuela del siglo XX: el petróleo y los Estados Unidos.
El escapulario que llevaba en su cuello, le permitió a Chávez ilustrar a sus compatriotas sobre un período heroico de las luchas civiles, para terminar con un final de película. El hijo de Pedro Pérez Pérez, derrotado y aprisionado por el tirano, al ser envenenado en prisión se arranca el escapulario y lo arroja contra la pared gritando: ¡“Maisanta, pudo más Gómez!
Con este prodigioso relato -“hijo de la sabana, de sus historias y sus misterios”, dijo Chávez- lo que hizo el presidente fue establecer en su persona, y en la de millones de sus compatriotas sin nombre, cuyos antepasados regaron el suelo llanero con su sangre humilde, el nexo, la vinculación histórica que su movimiento expresa y representa. Contra lo que la ciega y torpe oposición venezolana –tan torpe y tan ciega como la argentina- cree o simula creer, Chávez es en su política la expresión en las condiciones del siglo XXI de la larga marcha de nuestros pueblos hacia la autoconciencia, la independencia, la unidad y la justicia.
Por eso somos, todos nosotros, invencibles.
Caracas, 31 de agosto de 2008.
© (2008) Julio Fernández Baraibar Todos los derechos reservados Para reproducir citar la fuente.
[1] Luis María Drago (1859-1921). Ministro de Relaciones Exteriores de Julio Argentino Roca. Frente al bloqueo naval a Venezuela, impuesto por Gran Bretaña, Alemania e Italia a fines de 1902, por la moratoria unilateral de su deuda declarada por Cipriano Castro, presentó, en defensa de Venezuela, la llamada Doctrina Drago, que establece que ningún poder extranjero puede utilizar la fuerza contra una nación americana para cobrar una deuda. Se inspira en el pensamiento del diplomático y jurista uruguayo-argentino Carlos Calvo y es la respuesta suramericana a la Doctrina Monroe, sostenida por los EE.UU.

11 de agosto de 2008

La Tentación de la identidad alana

La Tentación de la identidad alana
(fragmento de The Politics of a Name: Between Consolidation and Separation in the Northern Caucasus, por Victor Shnirelman. Publicado en inglés en Acta Slavica Iaponica, Tomus 23, pp. 37-73 del Centro de Investigaciones Eslavas de la Universidad de Hokkaido, Japón
.
Traducción al español de Julio Fernández Baraibar)
Osetia y los osetos reciben su nombre de los rusos, que usaron el término georgiano “oseti” para designar a los habitantes de lengua irania de la parte central del Cáucaso. El término se hizo popular y fue aceptado por los propios osetos ya antes de que fueran integrados al Imperio Ruso. Al mismo tiempo los osetos mantuvieron su división interna en unos pocos subgrupos con sus propios nombres en oseto. En Norosetia son los “Irons” en el este y los “Digors” en el oeste. Sin embargo, los osetos carecían de un nombre incluyente para todos ellos en su propio idioma, y por un largo período se sintieron cómodos con el nombre dado por los georgianos y los rusos. Esta práctica fue puesta en cuestión por el nuevo nacionalismo oseto. Ya a fines de la década de 1980, algunos intelectuales osetos sugirieron que el nombre extranjero “Osetia” podría ser reemplazado por el nombre oseta “Iryston”. Para estar seguros, Osetia es llamada Iryston en oseto, pero el punto era cómo sería llamada en documentos oficiales rusos, así como en Rusia y en el extranjero. Sin embargo, los “digors” que sumaban alrededor de un quinto de toda la población oseta, vieron en esta sugerencia una amenaza a sus derechos. Por cierto, para los osetos el nombre de Iryston está estrechamente asociado con la “tierra de los Irs o Irons”, lo que ignora completamente a “Digoria” como una región particularizada. El lenguaje literario oseto se formó bajo las bases del dialecto iron y, en los tiempos prerrevolucionarios, Osetia fue considerada como un puesto fronterizo de la cristiandad ortodoxa en el norte del Cáucaso. Esto no satisfacía a los “digors” puesto que, en el pasado, había muchos musulmanes entre ellos. A principios de la década de 1990 intelectuales digor establecieron una asociación política pública, “Iraf”[1] que exigió que el dialecto digor fuera reconocido como una lengua distinta y se le concediera status estatal de la misma manera que a los “iron”. Bajo esta presión se introdujo la enseñanza en digor en las escuelas y comenzó a editarse una revista y un diario en este idioma[2]. A resultas de ello, en 1992 los norosetianos fueron desconcertados por el tema de si eran un mismo pueblo o dos pueblos diferentes: los irons y los digors[3]
Inicialmente, el líder de Iraf, el escritor V. Mality, estaba convencido que el reconocimiento de status oficial a ambas lenguas literarias osetas no significaría el quiebre de la nación[4]. Sin embargo, habiendo encontrado una dura respuesta de parte de los intelectuales irons, los digors viraron hacia el radicalismo[5]. Los digors se entusiasmaron con las ideas del filólogo de Leningrado G.F. Turchaninov, que sostenía haber “descifrado” las inscripciones “primitivas osetas”, probando que habían sido escritas en el dialecto digor[6]. De ello, los digors sostenían que su idioma era el verdadero “lenguaje Alano en su forma pura”, y amenazaron con “una lucha del pueblo digor por sus derechos” si las autoridades no les hacían concesiones[7]. Todo esto hizo que los intelectuales osetos buscasen febrilmente por un nuevo nombre étnico que los incluyera. Algunos propusieron nombres como Osag u Osiag; otros postularon restaurar el viejo y famoso nombre de alanos[8].
Los alanos eran una alianza de las tribus sármatas que llegaron al Cáucaso Norte en el amanecer de la era cristiana. Ocuparon la mayor parte de su territorio, sojuzgaron a los nativos y establecieron su propio estado en el siglo X. El estado alano fue el primero y el único establecimiento político nativo en el norte del Cáucaso antes de la invasión mongol. Así la identidad alana proveyó con el prestigio simbólico de ser simultáneamente portadores de una cultura superior y “civilizadores”.
Por lo tanto, fue una tentación para los osetos identificarse ellos mismos con los descendientes de los alanos y mucho más cuando los alanos también hablaban una lengua irania. El conocido filólogo oseta, presidente de la Asociación de Académicos de Norosetia, T.A Guriev, fue el principal abogado de esta idea. Insistía en que los osetas aceptarían el nombre de alanos como su propia designación y renombrarían Norosetia como Alania del Norte. Mientras enfatizaban la singularidad de la historia oseta, remarcaban que la cultura, el folklore y el idioma osetos mantenían muchos elementos de la herencia escita, que los escitas establecieron su temprano reino en el Este de Europa y influyeron fuertemente en los pueblos europeos en general, y que la lengua oseta esta relacionada con uno de los himnos de Zind-Avesta
[9]. Mientras que en 1989 Guriev se limitaba sólo a una referencia a la herencia escita, en la primavera de 1991 comenzó a hablar del “origen ario” de los osetos. Protestó el hecho de que los nazis alemanes habían desprestigiado el término “arios” y recordó la maravillosa época del siglo XIX y principios del XX, cuando este término era muy popular entre los filólogos. Añadía que el término todavía era usado en la India sin una connotación negativa[10]. Después de puntualizar que tanto el término “alano” e “iron” derivaban de “arya”, Guriev recordó que el nombre de los famosos alanos era conocido a lo largo de vastos territorios entre China, Mongolia y la Europa Oriental ya en la baja Edad Media. Al mismo tiempo se negaba a reconocer el reclamo de los karachis y los balkares de tener para ellos mismos el nombre de alanos[11]. Argumentaba que el término era el nombre más inclusivo que permitiría unir a los osetas[12].
Un historiador oseta F. Kh. Gutnov compartía esta idea. Reclamaba que el “pueblo alano” (narodnost’) se había finalmente unificado entre el siglo VIIIy X e identificaba a los alanos con los osetos sin ninguna reserva. Para él, “nuestros ancestros se constituyeron como pueblo con el estado alano”, y veía esto como un fuerte arguemento a favor de reemplazar el nombre de osetos por el de alanos
[13]. El nombre de Alania fue también sostenido por el digor A.A.Ramanov, el dirigente de la “Unión por el renacimiento nacional de Alania” y miembro de la dirección de la “Iraf”. Sostenía un status similar para el idioma digor y, en referencia a los descubrimientos de Turchaninov, sostenía que el idioma digor ya era usado por escrito hace 2.500 años. A fines de 1990, el diario “Sotsialisticheskaia Osetiia” sugería que se debía erigir un monumento a los Alanos en la plaza de la Libertad en Vladikavkaz[14].
Una discusión de la idea nacional se transformó en un asunto candente después de la “Declaración de la soberanía estatal” que se adoptó en Norosetia en 1990. Desde entonces, los medios republicanos proveen regularmente un generoso espacio a la discusión del reemplazo del nombre étnico. Tanto académicos prominentes como amateurs toman parte en esto
[15]. Una Asociación de Académicos de la República Noroseta, la Asociación “Ir”de la creativa y académica inteligencia de Norosetia, así como el Primer Congreso Extraordinario de los Jóvenes Patriotas de Osetia sostienen el reemplazo del nombre[16].
La discusión se hizo aún más interesante después que la guerra oseto-georgiana de principios de 1991 produjera el arribo de decenas de miles de refugiados desde Surosetia. En esta época, ciertos intelectuales osetas consideraban especialmente “inapropiado” continuar usando el término “osetas” de origen georgiano
[17]. Desde entonces, los argumentos de aquellos que puntualizaban que el termino “osetos” había derivado del georgiano “os” (“Oseti” significa “la tierra de los Os” en georgiano), la cual se basaba en una vieja autodesignación de los alanos como “as”[18], perdieron persuasión.
Esto es por qué, para evitar un “vergonzoso” nombre étnico, dado por los “sangrientos enemigos”, el término “alano/alono” comenzó a ser usado para designar a los osetos, en los ’90, aunque era muy raramente usado con anterioridad y nunca sirvió como una designación inclusiva
[19]. Par mayor seguridad, algunos universitarios osetos hicieron todos los esfuerzos para refutar cualquier conexión entre los términos “as/os” con el legado georgiano e insistieron en que los osetos lo habían recibido directamente de sus remotos ancestros[20].
En la primavera de 1991 las relaciones oseto-ingushis se agravaron y tuvo lugar un enfrentamiento armado en la aldea de Kurtat, el 19 de abril. Las autoridades declararon el estado de emergencia por un mes y la discusión sobre el nombre étnico declinó en el diario “Sotsialisticheskaia Osetiia”. No obstante el término “Alania” se hizo popular en la vida cotidiana oseta a través de los nombre de varias empresas, una empresa de TV, una editorial, un equipo de fútbol y otras [21]. Después de 1989 aparecieron en Osetia numerosas cooperativas alimentarias. En setiembre de 1991, se estableció en Vladikavkz una “Unión para el renacimiento nacional de Alania” orientada por los comunistas, que publicaba su propio periódico “Ælantæ” a partir de 1994. Desde 1992, una compañía de baile folklórico, de Vladikavkaz, “Amazonas”, comenzó a dar funcines públicas y se abrió, la misma ciudad, en 2000, un supermercado “Alano”. Se fundó una organización patriótica paramilitar, la “Tropa Cosaca Alana” en Norosetia y en los negocios de Osetia comenzó a venderse un agua mineral local de nombre “Alania”. Incluso la Fundación para el apoyo de los refugiados osetas de Georgia, creada en octubre de 1991, recibió este nombre para enfatizar una vez más la unidad Oseta[22]. Se puso de moda entre los osetas llamar a sus niños con el nombre de conocidos personajes de la historia alana y de la épica Nart, como Alan, Soplan, Azamat, Scyth, Sarmat (para niños) y Alana, Olana, Zarina (para niñas)[23]. La idea de que los osetas cambiaran su nombre étnico encontró un bien fundado criticismo en el prominente arqueólogo V. A. Kuznetsov. Por ese tiempo, habiendo sido elegido un diputado popular de Norosetia al Soviet Supremo de la URSS, se alarmó por la politicación de la cuestión alana. Teniendo en mente la intensa discusión de los términos “migrante” y “habitante indígena” sugirió que los osetos enfatizaran mejor sus raíces caucásicas locales en lugar de referirse a los recién llegados alanos. En este punto, consideraba muy importante extenderse al gran papel jugado por el substrato caucasiano en su formación. Al mismo tiempo argumentaba que el término “alanos” nunca había servido como una autodesignación, sino que fue invariablemente usado tanto por vecinos como extranjeros como un nombre inclusivo de todas las tribus de idioma iranio en el Bajo Medioevo[24]. No obstante, la élite oseta pensaba de distinta manera. Por primera vez, la pasión de las autoridades osetas por el legado alano fue expresada oficialmente el 2 de octubre de 1991, en una sesión en la que el Soviet Supremo de Norosetia adoptó unánimente una nueva bandera blanca, roja y amarilla. Sus tres colores supuestamente simbolizaban la tradicional división social alana en tres castas (los sacerdotes, los guerreros y los plebeyos) como si los osetos heredasen esta característica de escitas y sármatas[25]. En un discurso pronunciado en esta sesión, un diputado titular del Soviet de Ministros E.K. Kargiev, interpretó este hecho como una rehabilitación de la consigna alana. Así los diputados demostraron claramente su interés en el simbolismo alano[26]. En la quinta reunión de la 18º sesión del Soviet Supremo de Norosetia, realizado el 10 de noviembre de 1992, en el medio de la tensión del conflicto oseto-ingushi, el presidente del Soviet Supremo de Norosetia, Aksarbek Galazov, mencionó los lugares alanos de la temprana Edad Media en el distrito de Prigorodnyi e identificó a los alanos con los antiguos osetas para legitimar los reclamos territoriales osetas[27]. En su discurs en la reunión de homenaje dedicada al 220º aniversario de la unión de Osetia con el imperio ruso y el 210º Aniversario de Vladikavkaz, celebrado el 14 de octubre de 1994, Galazov recalcó una vez más que “Osetia era un antiguo país, un heredero de la civilización escito-sármata”[28]. Un asesor de Galazov, el filósofo A.K. Hachirov (Hachirty) compartió este punto de vista no haciendo distinción alguna entre los términos “alanos” y “asetos u osetos”[29]. Las declaraciones políticas osetas de principios de los ’90 se refieren a veces a la herencia del “mundo escito-sármato-alano”[30]. A partir de 1991, varias organizaciones y movimientos osetas, incluyendo el Segundo Congreso del pueblo oseta, celebrado el 21 y 22 de mayo de 1993, exigieron que Norosetia y Surosetia se unirían en un solo estado[31]. El “concepto de la integración social, económica y cultural de la República Soviética de Norosetia y la República de Surosetia” fue tratado por el Comité Supraparlamentario de Norosetia y Surosetia a principios de 1993[32]. Cuando fue nominado a candidato para la primera elección presidencial en Norosetia, en enero de 1994, Galazov llamó al “establecimiento de una república democrática unida sobre la base de dos repúblicas” la “idea nacional oseta”[33]. En las elecciones parlamentarias de la primavera de 1995 muchos candidatos incluyeron también en sus programas una demanda por la unificación política oseta[34].
La discusión sobre el nombre de la República continuó con mayor intensidad en 1994 cuando se planteó un proyecto para una nueva constitución [35]. Una vez más tomó la iniciativa Gurive y dio varias entrevistas en la televisión con un llamado a “volver al histórico nombre de alanos para el pueblo oseta”. Argumentaba que la república debería llamarse Noralania o Alania del Norte y el idioma alano[36]. No mucho antes de que se aprobase la constitución, esta demanda fue expresada en la “Declaración de la inteligencia creativa y académica de Norosetia”, firmada por 21 osetos muy conocidos dirigidos por Guriev[37]. Los abogados del reemplazo del nombre dieron las siguientes argumentaciones. Primero, habiendo actualizado su status político en la Federación Rusa, la ahora república soberana exigía una nueva ideología nacional. Segundo, sólo una nuevo e inclusivo nombre pacificaría a los digors, que identificara a los “osetas” con los irons. Tercero, porque los conflictos oseto-georgiano y oseto-ingushi permanecían irresuelto, había que fortalecer la unidad nacional. Cuarto, los vecinos karachis y balkares comenzaba a reclamar abiertamente el nombre de alanos y los osetas estaban preocupados de que este desarrollo pusiera en cuestión su propio derecho al legado histórico, que no era tan sólo simbólico, sino también territorial. Quinto, en la primavera de 1994, los ingushis declararon que su nueva capital sería llamada Maghas, en recuerdo del nombre de la histórica capital alana[38]. Para los osetas la alarma comenzó a sonar. Con respecto al conflico oseta-ingushi, los osetas se sientieron particularmente alarmados con una posible revisión de los límites basados en la antigua URSS de la republica. Por esto un autor oseta argumentaba que “…el pasado compartido de los ancestros osetas e ingushis es una base insuficiente para que los ingushis se apropien abiertamente del nombre de los una vez poderosos alanos”[39]. Todo esto fue considerado por el Comité Constitucional[40] y luego por el Soviet Supremo de la República de Norosetia. A resultas de ellos el nombre de “Alania” fue oficialmente agregado al título de la república y su simbolismo estatal fue finalmente aprobado en noviembre de 1994[41]. Esto incluía un emblema con la de imagen del leopardo blanco dorado alano frente a las montañas de plata. (fig. 1)[42]. Pese a que el presidente del Comité de la Ley, la Justicia y la Seguridad Pública del Soviet Supremo de Norosetia, S.M. Kesaev, adviritó que el cambio de nombre no resolvería la cuestión de los digor sin la implementación de una ley especial de idioma. Además, recordó que Alania fue un imperio medieval y los osetas contemporáneos estaban planeando construir una república democrática. Por ello, percibía el nombre de Alania sólo como un símbolo de la riqueza de la temprana historia oseta y no como un punto de referencia de ningún reclamo político o territorial[43]. Un historiador oseto se mostró de acuerdo con esto y enfáticamente protestó contra el reemplazo de nombre: “¿Debemos realmente concebirnos a nosotros mismos (todos nosotros, los osetos, balkares, karachais e ingushis) como los alanos puros con la imagen del Homo sapiens –zares de la naturaleza, guerreros, hábiles arqueros y escuderos adorando la espada, el Dios de la Guerra, ciento por ciento herederos arios con ‘ojos azules’, ‘hermosos cabellos’ y largas cabezas?”[44]
Al mismo tiempo, la intervención del artista popular noroseta, Zaur-Bek Aboev, demostró que al menos algunos intelectuales osetas veían el legado escita-alano principalmente en términos morales. Este artista llamó a escuchar atentamente las voces de sabiduría de sus remotos antecesores y seguir su sendero moral. En particular, llamó internacionalismo el “fenómeno oseta” heredado del los ancestros escitas-alanos[45]. Desde este punto de vista, un nombre étnico por sí mismo no era bajo ningún concepto el punto crucial del discurso. Los oponentes al cambio de nombre, como el historiador oseta K.G. Sozaev, coincidían. Este sostuvo que “…nuestro nombre étnico Ash, Asu, Oseta es nuestra cara nacional, la cual incluye no meramente personas con un hermoso cabello u ojos brillantes como uno a menudo interpreta los términos As, Os, ni tampoco nociones como “santo”, “fuerte”, “corajudo” sino como una marca de cualidades y rasgos específicos del carácter de la gente, una medida de su visión del mundo y su cultura, una de las más tempranas e impresionantes representaciones del Homo Sapiens”. Fue tan lejos como para afirmar que el “término As enfatiza tanto el carácter como la sabiduría de un grupo étnico, el cual ha sido concedido por la naturaleza, la evolución y una disposición genética para el desarrollo de cualidades psíquicas supremas:–intelecto, pensamiento, discurso y similares”. De acuerdo con esto escribió sobre las presuntas “increíblemente altas virtudes (naturales)” de los osetos, quienes las heredaron de los escitas[46] . Por contraste, argumentaba que los portadores del nombre “alano” carecían de una cultura y una moralidad superiores, eran demasiado agresivos y exhibían numerosos prejuicios. Además sostenía que en la temprana edad media, los Asses y los Alanos habían estado constantemente en guerra entre sí como los portadores del Bien y del Mal respectivamente[47]. Evidentemente, su razonamiento revivía una aproximación racial que hoy en día genera respeto entre algunos sectores de la población oseta.
De todas maneras las autoridades norosetas han declarado que hay continuidad entre los alanos y los osetas, idea que incluye el reclamo de la herencia alana, en particular el territorio. Vale la pena mencionar que esto ocurría justo después del sangriento enfrentamiento oseto-ingushi de finales de 1992, lo que hizo a los osetos dramatizar la defensa de la integridad territorial de la República como una reacción popular frente a la disolución y desaparición [48]. Además la esperanza de unificación con Surosetia no fue dejada de lado y su inclusión en Georgia fue visto como una “política antinacional”[49].
Consecuentemente todos los esquemas etnogenéticos, que fueron construidos y usados por los nacionalistas osetas, no pueden evitar la cuestión territorial. Además, siguen buscando evidencias de primitivos estados iranios tanto en el norte del Cáucaso como en regiones vecinas. Implícitamente, uno puede encontrar todas estas motivaciones en el libro del etnólogo oseto Alan Chochiev, que argumenta que “las etnias escito-nartiana-as existió persistentemente en la región (entre la Crimen y el río Don, y en el norte del Cáucaso)” y rastrea que una suerte de estado iranio existió permanentemente allí aunque no siempre bien documentado [50]. Esto fue enfatizado por el nuevo emblema suroseto combinando el hacha de batalla Koban y la marmita de oro escita con la esvástica aria (fig. 2), este último diseño obviamente prestado de Asia Oriental. Así se hizo evidente en los ’90 que la popularidad del mito alano estaba basado principalmente en la mal nacida cuestión territorial[51]. Vale la pena mencionar que había advertencias tanto en Norosetia[52] como en Chechenia-Ingushetia[53] contra el uso de historia antigua para reclamos territoriales. Sin embargo, fueron totalmente ignoradas por la opinión pública. Por cierto, una directa continuidad entre los alanos y los osetos es unánimemente percibido tanto por los osetos como por sus vecinos como una legitimación de la soberanía de Norosetia sobre todas sus tierras dentro de sus fronteras. Por ejemplo, esta aproximación se demostró en el artículo titulado “Noroestia en el cruce de dos épocas” (1990), que irritó a los ingushis. Por cierto, el relato de el retiro de los alanos a las tierras altas a causa de la invasión mongol en el siglo XIII reclama que esos dramáticos eventos no afectaron a los ancestros ingushis, que supuestamente vivían en las montañas y afortunadamente evitaron todos los problemas. Desde entonces, este argumento se ha hecho popular en la propaganda oseta[54].

[1] “Iraf” es el nombre de un popular lugar en la región Digor. Llevan este nombre un río local, una montaña y una unidad administrative. [
2]
13 L.K. Gostieva and A.B. Dzadziev, eds., Severnaia Osetiia: etnopoliticheskie protsessy 1990-1994 gg. Ocherki. Dokumenty. Khronika (Moscow: Ts IMO, 1995), vol. 1, pp 30-31; vol. 2, pp.255-260.
[3] Por ejemplo, ver N. Dzhusoity, “Esli ne lukavit’...,” Severnaia Osetiia (14 July 1992).
[4] V. Mality, “A real’nost’ – pod bokom, k chemu teleskopy,” Severnaia Osetiia (17 March 1994), pp. 2-3. Hoy este punto de vista es compartido por el filósofo de origin digor, A.K. Hachirty. Ver A.K. Hachirty, Alanika – kul’turnaia traditsiia (istoriko-kul’turnoe issledovanie) (Vladikavkaz: Iryston, 2002), pp. 110-111.
[5] Vale la pena remarcar que, como muchos testigos confirman, los digors eran “los más revolucionarios de todos los osetos” y los más activos militantes de la autonomía oseta en 1923. Ver A.L. Letifov, Istoricheskii opyt natsional’no-gosudarstvennogo stroitel’stva na Severnom Kavkaze(Makhachkala: Dagestanskoe knizhnoe izdatel’stvo, 1972), pp. 70, 72-73.
[6] G.F. Turchaninov, Pamiatniki pis’ma i iazyka narodov Kavkaza i Vostochnoi Evropy (Leningrad: Nauka, 1971), p. 44; idem, Drevnie i srednevekovye pamiatniki osetinskogo pis’ma i iazyka (Vladikavkaz: Ir, 1990), pp. 9, 49-51.
[7] Gostieva, Dzadziev, Severnaia Osetiia: etnopoliticheskie protsessy, vol. 2, p. 255.
[8] A.K. Hachirov, “Kto my? Eshcho raz o natsional’nom samosoznanii,” SotsialisticheskaiaOsetiia (12 November 1989), p. 6; Hachirty, Alanika, p. 53. 
[9] 19 20 T.A. Guriev, “Potomok skifo-sarmatskikh narechii,” Sotsialisticheskaia Osetiia (12 October 1989), p. 3. Los himnos de Zind-Avesta son los textos sagrados del Zoroastrismo en la Antigua lengua iranio. 
[10] Sin embargo, olvidó mencionar que, habiendo emergido con el concepto de raza casi a fines del siglo XIX, el término “arios” fue crecientemente usado por europeos racistas y antisemitas para su propaganda chovinista. Ver Leon Poliakov, The Aryan Myth (New-York: Basic Books, 1974). Tampoco tomó nota de que al comienzo del siglo XX el término “arios” fue retomado por los nacionalistas radicals hindúes que apoyaron más tarde a Hitler. Ver Nicholas Goodrick-Clarke, Black Sun. Aryan Cults, Esoteric Nazism and the Politics of Identity (New York: New York University Press, 2002), pp. 91-95. Se tiene aue tener en cuenta que el “mito ario” también es usado en la propaganda chovinista rusa en la actualidad. Ver V.A. Shnirelman, Intellektual’nye labirinty. Ocherki ideologii v sovremennoi Rossii (Moscow: Academia, 2004), pp. 123-225. 
[11] For the Karachai and Balkars’ claims to the Alan legacy see, Victor A. Shnirelman, “Fostered Primordialism: the Identity and Ancestry of the North Caucasian Turks in the Soviet and Post-Soviet Milieu,” Hayashi Tadayuki, ed., The Construction and Deconstruction of National Histories in Slavic Eurasia (Sapporo: Slavic Research Center, Hokkaido University, 2003), pp. 69-70, 74-79. 
[12] T.A. Guriev, “Alany, asy, oseniny,” Sotsialisticheskaia Osetiia (12 April 1991), p. 3.
[13] F.Kh. Gutnov, “Kto my rodom? Iz etnicheskoi istorii alan,” Sotsialisticheskaia Osetiia (3 November 1990); idem, Srednevekovaia Osetiia (Vladikavkaz: Ir, 1993), pp. 9-13. 25 A.A. Ramonov, “Na ravnykh,” Severnaia Osetiia (9 July 1992). 
[14] P. Kudzaev, “Postav’te pamiatnik alanam,” Sotsialisticheskaia Osetiia (8 November 1990), p. 4. 
[15] K.G. Sozaev, Kto my rodom: osetiny ili alany? (K istorii proiskhozhdeniia etnonomov osetinskogo naroda) (Vladikavkaz: SOGU, 2000), pp. 4-6, 77. 
[16] Gostieva, Dzadziev, Severnaia Osetiia: etnopoliticheskie protsessy, vol. 1, pp. 57-58; vol. 2, pp. 63-64; L.K. Gostieva, A.B. Dzadziev, A.A. Dzarasov, “Severnaia Osetiia ot vyborov do vyborov (1993-1995),” en M.N. Guboglo, ed., Razvivaiushchiisia elektorat Rossii. Etnopoliticheskii resurs, vol. 3, Vybory-95, vyp. 2 (Moscow: TsIMO, 1996), pp. 120-121. 
[17] For example see, Guriev, “Alany.” 
[18] V.A. Kuznetsov, “Vzgliad skvoz’ veka i gody,” Sotsialisticheskaia Osetiia (1 July 1989); idem, “Osetiia ili Alaniia?” Sotsialisticheskaia Osetiia (23 November 1990), p. 3. 
[19] A.A. Tsutsiev, “Nekotorye predposylki i factory osetino-ingushskogo konflikta,” Gostieva, Dzadziev, Severnaia Osetiia: etnopoliticheskie protsessy, vol. 3, p. 45; Gostieva, Dzadziev, Dzarasov, “Severnaia Osetiia ot vyborov,” p. 121. 
[20] For example see, Sozaev, Kto my rodom, pp. 23-24. [
21] V. Baskaev, “Istoriia ne vosprinimaet ambitsioznosti (beseda s V.A. Kuznetsovym),” Fydybæstæ 5 (October) (1995); Sozaev, Kto my rodom, p. 73. 
[22] Gostieva, Dzadziev, Severnaia Osetiia: etnopoliticheskie protsessy, vol. 2, pp. 76-79. 
[23] Z.G. Isaeva, “Onomastika kak zerkalo etnokul’turnykh integratsionnykh protsessov,” in Kh.Kh. Khadikov, ed., Natsional’nye otnosheniia i mezhnatsional’nye konflikty (Vladikavkaz: SOGU, 1997), p. 377; Sozaev, Kto my rodom, p. 73. 
[24] Kuznetsov, “Osetiia ili Alaniia?”; Baskaev, “Istoriia ne vosprinimaet.” 
[25] K. Chelekhsaty, ed., Osetiia i osetiny (Vladikavkaz: Ir, 1994), pp. 16-19. 
[26] V. Saprykov, “Simvoly Severnoi Osetii – Alanii,” Nauka i zhizn’ 9 (1995), pp. 27-29. 
[27] A.Kh. Galazov, “O verolomnoi agressii ingushskikh natsional-ekstremistov i merakh po obespecheniiu bezopasnosti, zakonnosti i pravoporiadka v Respublike. Doklad na vosem nadtsatoi sessii Verkhovnogo Soveta Severo-Osetinskoi SSR 10 noiabria 1992,” Severnaia Osetiia (11 November 1992). For that also see, Tishkov, Ethnicity, p. 15. 
[28] A.M. Tsaliev, D.A. Kelekhsaev, Istoki nerushimoi druzhby (Vladikavkaz: RIPP imeni V.A. Gassieva, 1996), pp. 9-11. Los ingushis tomaron estas celebraciones como un desafío al pueblo ingushi. Ver, B.U. Kostoev, Predannaia natsiia (Moscow: Gumanitarnyi fond Ingushetii, 1995), p. 28; R.Sh. Albagachiev, M.A. Akhil’gov, Znat’ i pomnit’... (Moscow-Nazran’, 1997), pp. 440-443. 
[29] Hachirty, Alanika, p. 53. 
[30] For example see, “O vosstanovlenii natsional’no-politicheskoi i territorial’noi tselostnosti Osetii,” Severnaia Osetiia (21 December 1991); “Obrashchenie pisatelei k osetinskomu narodu,”Severnaia Osetiia (1 April 1993). 
[31] “O vosstanovlenii”; Gostieva, Dzadziev, Severnaia Osetiia: etnopoliticheskie protsessy, vol. 2, pp. 55-56, 60-62; 95-96; M.M. Bliev, Osetiia, Kavkaz: istoriia i sovremennost’ (Vladikavkaz: SOGU, 1999), p. 329. 
[32] Gostieva, Dzadziev, Severnaia Osetiia: etnopoliticheskie protsessy, vol. 3, pp. 176-179. 
[33] A.Kh. Galazov, “Iz osnovnykh napravlenii programmy A.Kh. Galazova,” Severnaia Osetiia (11 January 1994), p. 2. Aunque la idea no era de ninguna manera popular entre los osetas. Para esto ver, Kh.V. Dzutsev, “Etnopoliticheskii konflikt v Severnoi Osetii i vokrug nee,” V tumane nad propastiiu (Vladikavkaz: Ir, 1994), p. 92. 
[34] Gostieva, Dzadziev, Dzarasov, “Severnaia Osetiia ot vyborov,” p. 130. 
[35] Gostieva, Dzadziev, Severnaia Osetiia: etnopoliticheskie protsessy, vol. 1, pp. 57-58. 
[36] T.A. Guriev, “Reshenie voprosa otkladyvat’ nel’zia!” Severnaia Osetiia (24 August 1994), p. 2. 
[37] T.A. Guriev et al., “Vo imia edineniia,” Severnaia Osetiia (1 September 1994), p. 2. Also see, Gostieva, Dzadziev, Severnaia Osetiia: etnopoliticheskie protsessy, vol. 2, pp. 252-253. 
[38] D. Bal’burov, “Gorod ingushskogo solntsa,” Moskovskie novosti (14-21 December 1997); Sozaev, Kto my rodom, pp. 44, 75-76. 
[39] Sozaev, Kto my rodom, p. 48. 
[40] A. Tsaliev, “Ob osnovnom Zakone i nazvanii Respubliki,” Severnaia Osetiia (5 August 1994), p. 2; L. Kelekhsaev, “Poznaetsia v sravnenii,” Severnaia Osetiia (6 September 1994), p. 2. 
[41] Gostieva, Dzadziev, Severnaia Osetiia: etnopoliticheskie protsessy, vol. 1, pp. 259-267. Bajo circunstancias un tanto diferentes el nombre de Irán fue restaurado en 1934, en lugar de Persia, por Shah Riza Pahlavi quien sostenía que los “iranios” era “arios puros”. 
[42] Saprykov, “Simvoly Severnoi Osetii.” 
[43] I. Yesiev, “Interes deistvitel’no vsenarodnyi,” Severnaia Osetiia (7 September 1994), p. 2. 
[44] Sozaev, Kto my rodom, p. 76. 
[45] Z. Aboev, “Zavtra budet pozdno,” Severnaia Osetiia (12 November 1993), p. 3. 
[46] Sozaev, Kto my rodom, pp. 81-84. 
[47] Ibid., p. 90. 
[48] Por ejemplo ver, Bliev, Osetiia, Kavkaz, p. 322. 
[49] “Severnaia Osetiia: problemy dnia,” Fydybæstæ 4 (August, 1995). Para más detalles ver, Victor A. Shnirelman, Voiny pamiati: mify, identichnost’ i politika v Zakavkazie (Moscow: Akademkniga, 2003), pp. 469-470. Este asunto se puso realmente candente en junio de 2004 cuando, bajo la amenaza de una posible invasión georgiana, las autoridades surosetas se dirigieron a Rusia para que adoptase bajo su soberanía a su no reconocida república. A resultas de ello, Georgia y Rusia estuvieron al filo de la guerra en Julio de 2004. (El actual enfrentamiento bélico entre Rusia y Georgia tiene este inmediato antecedente. JFB) 
[50] A.R. Chochiev, Narty-arii i ariiskaia ideologiia (Moscow: Akalis, 1996), p. 251. 
[51] V.A. Shnirelman, “Bor’ba za alanskoe nasledie (etnolopiticheskaia podopleka sovremennykh etnogeneticheskikh mifov),” Vostok 5 (1996), pp. 100-113; E.D. Muzhukhoeva, Alany. Anania. Maghas,” Ingushetiia (30 April 1997), p. 3. 
[52] V.A. Kuznetsov, “Ob obshchestvenno-politicheskoi situatsii v respublike,” Sotsialisticheskaia Osetiia (19 September 1990). 
[53] Ia.S. Vagapov, “Chechen’ i Chechnia,” Respublika (6 June 1991). 
[54] For example see, Ia. Tamarin, V. Zemfirov, “Istoricheskaia spravka o g. Vladikavkaze i Prigorodnom raione Severo-Osetinskoi SSR,” V tumane nad propastiiu, p. 13.

17 de julio de 2008


El Yon Goicochea tuvo una idea y ya la quiere vender

En la edición de El Universal de Caracas del día de ayer aparece un esforzado producto intelectual del Premio Milton Friedman a la Libertad, un joven gordito venezolano llamado Yon Goicoechea. El título de la deposición es ya un anticipo de la abismal profundidad de sus elucubraciones. “Vendamos ideas” propone Yon, quien acaba de tener una y ya quiere hacerla plata
[1].

Así nos enteramos que “Las grandes naciones han vendido al mundo sus productos, pero se han hecho grandes por vender sus ideas”. Y de inmediato se lanza a dar ejemplos sobre tan peregrina idea de la grandeza histórica. “De Grecia trascendió su filosofía, de la Iglesia la fe, de Francia su libertad, igualdad y fraternidad” argumenta Yon, y agrega, para que nada le quede afuera de su erudición, un muy oportuno “etcétera”. Como se sabe etcétera, del latín et cetĕra, significa literalmente “y lo demás”. Se trata de una expresión usada para sustituir el resto de una enumeración que: (a) se sobreentiende gracias a una progresión lógica o al contexto, (b) que no interesa expresar o bien (c) que se ha olvidado. Como se verá, es lógico suponer que este último es el uso que en este caso tiene la locución latina.

Varias son las tonterías que aparecen en tan pocas líneas. La primera de ellas, la más simple, la más conspicua, es la idea de que Parménides y su rotunda afirmación acerca de que “el Ser es y el no-Ser no es”, el oscuro Heráclito y su metáfora del mutable río, la umbría caverna de nuestro psiquismo donde se proyectan las sombras del mundo real como explicaba Platón o el realismo democrático de Aristóteles, no fueron otra cosa que la ingeniosa ocurrencia de un grupo de creativos de una gran agencia publicitaria, gracias a los cuales Grecia -¿una gran nación?- ganó mucho dinero y se hizo grande.

La otra tontería que asalta al desprevenido lector es considerar a la Iglesia como una gran nación, y a la fe como un invento de ella. La tercera es creer que fueron esas ideas más que sus colonias en Asia, Africa y América, las que hicieron grande a Francia.

Y por sobre todo ello la idea de que estas tres entidades de diferente naturaleza se dedicaron a “vender” ideas.

Pero, no importa, Yon ha tenido una idea y quiere venderla. Encandilado por esta iluminación, el nuevo propietario de medio millón de dólares cree entender que los venezolanos “no venden ideas”. Y se pregunta, creyendo saber la respuesta: “¿Ha habido publicidad de logros científicos, artísticos, académicos o similares, de venezolanos en la última década?” Ops, aquí metí la pata, piensa, y agrega con un paréntesis: “salvo lo relativo a la música clásica, en eso somos de primer mundo”. Dejemos de lado la zoncera acerca de “ser del primer mundo” en lugar de decir lo hemos hecho bien o somos una gran nación. El ideal de Yon no es ni lo uno ni lo otro, sino parecerse a Miami, donde, no obstante, no deja de ser, con premio y todo, un oscurito latino de apellido impronunciable.

Y a partir de estas simples tonterías, que avergonzarían a un campesino de Guárico o a un criollo de Santiago del Estero, Yon desgrana un llamamiento a “hablar más de ciencia, de arte, de historia, de filosofía, etc”.

Si algo sorprende al visitante extranjero al llegar a estas hospitalarias tierras es el alto nivel de información sobre ciencia, arte, historia y filosofía que proporcionan los medios electrónicos públicos. La programación de Telesur abunda en maravillosos reportajes a artistas y pensadores de todo el continente. El CELARG de Caracas, la Biblioteca Nacional, el Ministerio Popular para la Cultura y las áreas culturales de todos los organismos públicos a nivel nacional, estadual y municipal, despliegan una incesante actividad en estas áreas. La impresión se hace más profunda a poco que se sintonice alguno de los canales privados que sistemáticamente protestan por la falta de libertad de expresión. Ahí reina el más crudo comercialismo, la programación más superficial, mediocre e ignara, la estolidez más profunda de conductores e invitados, la ausencia más completa de todos estos ítems –ciencia, cultura, arte, historia y filosofía- que hoy a Yon le salieron de su cabeza, como Minerva de la testa de Júpiter.

En una muestra de su infinito talento, el albacea intelectual de Milton Friedman da un ejemplo desopilante: “En algunos países lo están haciendo, por ejemplo, los jóvenes del Partido Nacionalista Vasco tienen un programa llamado ‘Think Gaur Euskadi 2020’”. Para la mayoría de los lectores de El Universal que poseemos una amplia ignorancia del éuzkaro nos informa que quiere decir “Piensa hoy la Euzkadi de 2020”. Que “pensar” en aquella misteriosa lengua se diga igual que en inglés es algo que lingüistas de todo el mundo todavía no habían descubierto.
Pero, tonterías aparte, Yon ignora, o simula ignorar, que hoy Venezuela es conocida en toda América Latina por sus ideas, por la producción incesante de libros, ensayos y artículos periodísticos donde lo que se hace es discutir el futuro, no solo de este país admirable, sino del continente americano. Que las ideas que esta Venezuela genera son discutidas no sólo en Europa, sino en el mundo árabe, en Asia, en África. Pero en algo tiene razón el farsante: no se ha dado un solo caso en el que Venezuela haya vendido estas grandes ideas liberadoras.

Quizás esté buscando un puestito en el Ministerio del Poder Popular para la Exportación de Ideas, a crearse en la próxima remodelación del gabinete.

Caracas, 16 de julio de 2008

[1] El Universal, martes 15 de julio de 2008, página 1-8.

4 de julio de 2008

Apuntes sobre la situación colombiana



El tema de las FARC, el rescate de Ingrid Betancourt y cómo ello influirá en la política de la región amerita un tratamiento cuidadoso porque están en juego muchos sacrificios, muchos años de lucha, mucho dolor y mucha sangre. De modo que trataré de expresar mi opinión del modo más prudente que me salga.




Creo que las FARC -más allá de la legitimidad de su origen, de la injusticia orgánica de la sociedad colombiana y de su estado- eran, en cierto modo, un elemento residual de otra época.

Las FARC fueron convirtiéndose a lo largo, sobre todo, de la década del setenta en un instrumento de la Guerra Fría en la región, política ésta de la que no fue ajena la propia dirección cubana. Ni el violento golpe de Estado contra Salvador Allende, ni el error de la destitución de Velazco Alvarado, ni la dictadura de Videla y Martínez de Hoz en la Argentina pueden ser analizados fuera del marco de la Guerra Fría.

Desde mi perspectiva -una perspectiva sureña, como digo, muy influida por la experiencia del peronismo- el papel jugado por los soviéticos en el proceso revolucionario latinoamericano fue deplorable. Sometieron el destino de nuestros pueblos a su política de gran potencia. Con muy pocas excepciones, los partidos comunistas latinoamericanos no fueron otra cosa que la correa de transmisión de la política soviética, ajena a la historia, los intereses y hasta las expresiones políticas concretas de nuestras aspiraciones. La lista de iniquidades cometidas por estas conducciones dóciles a Moscú sería larguísima. Para dar dos ejemplos tomados de la historia de mi país puedo citar el antiperonismo rampante del comunismo argentino y su apoyo declarado y documentado al golpe de estado de 1976 y a la dictadura de Videla.

La implosión de la Unión Soviética y la victoria de los EE.UU. en la llamada Guerra Fría cambiaron por completo las condiciones de lucha en nuestro continente. Si bien, la potencia vencedora desarrolló a partir de los años 90 una brutal hegemonía política, económica e ideológica fundada en los lineamientos del Consenso de Washington, con el dramático costo que ello tuvo para nuestros pueblos, la desaparición de la Unión Soviética y la crisis terminal de los partidos comunistas nacidos, crecidos y agotados bajo su dominio, abrió nuevas corrientes, nuevas perspectivas y posibilidades al desarrollo de un proceso popular revolucionario propio e independiente. La propia Revolución Bolivariana y la aparición de Hugo Chávez en el panorama continental son una prueba de ello. Pero también lo son todos y cada uno de los procesos que en nuestros países han modificado durante los últimos años la relación de fuerzas entre el imperialismo y nuestra Patria Grande.

Las FARC se congelaron en el frío siberiano de aquella época. Incapaces de tomar el poder en Colombia -país de una complejidad histórica y política descomunal-, con un creciente aislamiento político, con prácticas como la de los rehenes que las aislaban aún más de la población no sólo colombiana, sino latinoamericana, su sobrevivencia dependió cada vez más de la formidable tozudez de sus dirigentes que, conciente o inconcientemente, no lograban encontrar una salida política al laberinto en el que la historia colombiana y mundial las habían metido.

El propio Fidel y la dirección cubana en general fueron, poco a poco, largándoles la mano. Cada vez era más evidente su inviabilidad para tomar el poder en Colombia. Fuera del respeto que merecen su pertinacia y sus ideales, las FARC fueron debilitándose políticamente y la cuestión de los rehenes como única política para negociar su sobrevivencia terminó por hartar a la mayoría de la sociedad colombiana. Las relaciones con los narcos -que por otra parte atraviesa a toda la sociedad colombiana, por lo que se puede leer en las referencias periodísticas-, aún bajo la forma del llamado impuesto revolucionario, no contribuyó en lo más mínimo a sostener su popularidad. Su última actividad política de cierta magnitud fue aquella visita que hiciera uno de sus dirigentes a la Bolsa de Nueva York. La fiebre del capital financiero había llegado al corazón mismo de las selvas colombianas. Mientras tanto, un presidente que representaba a la tradicional política colombiana en su versión más conservadora, de una notable habilidad e inteligencia política, Alvaro Uribe, reunía tras de si a la mayoría del país que quiere poner fin al anacronismo de las FARC, de su chantaje y sus secuestros. Los EE.UU. ven en ello no la posibilidad de derrotar a una guerrilla que no significaba ninguna amenaza real a su política imperialista, sino la oportunidad de poner tropas en un país fronterizo a Venezuela y a Brasil. Mientras Fidel Castro y Cuba mantienen un buen nivel de relación con Uribe, Chávez intenta una salida negociada para los rehenes y para la propia guerrilla de las FARC. La entrega unilateral de rehenes, con la participación de importantes líderes continentales y europeos, fue la coronación de esta política de Chávez. Uribe, su ministro Santos y los yanquis vieron que esto daba nuevos aires a unas FARC bastante faltas de oxígeno y pusieron punto final a eso de un modo dramático: bombardearon un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano. La reunión de Santo Domingo, entre los países hispanoamericanos sin la presencia destructiva de los EE.UU. salvó al Cono Sur de un enfrentamiento militar que hubiera sido nefasto para el proceso de integración.

Chávez, que es un extraordinario político de la talla de los grandes de nuestro continente, -Lázaro Cárdenas, Getulio Vargas, Perón y Fidel Castro- y cuya mirada se proyecta en el tiempo y escudriña el futuro, entendió que tenía una brasa en las manos. Continuar con una política de hostigamiento hacia Uribe, en defensa de una guerrilla agónica, cuya única fuerza de presión eran los secuestrados, le significaba abrir un frente que no tenía una solución a corto plazo y mantener una disputa abierta con el principal vecino, ni más ni menos que la Colombia de Santander que derrotó al Libertador en su última batalla. Su paso atrás, su distanciamiento explícito y reiterado de las tácticas armadas y de los secuestros, hicieron evidente que la pulseada entre el gobierno colombiano y las FARC ya estaba decidida. Y, como dicen los sindicalistas argentinos, a los compañeros se los acompaña hasta la puerta del cementerio. No se entra con ellos.

Importa muy poco cuales fueron las condiciones de la liberación de Ingrid Betancourt. No es muy creíble la historia oficial y, como se sabe, la primera víctima de una guerra es la verdad. Pero lo que sí es evidente es que el gobierno de Colombia ha ganado políticamente y que esa victoria no arrastra a Hugo Chávez y al proceso bolivariano, es decir continental.
Caracas, 3 de Julio de 2008

8 de junio de 2008

La muerte de un canalla

La muerte de un canalla 

Desde principios de la década del sesenta hasta hace tan sólo unos años, Bernardo Neustadt fue el periodista que, desde la televisión, la radio y la prensa escrita defendió el interés económico y político de las empresas imperialistas radicadas en la Argentina, el de la oligarquía de la Sociedad Rural Argentina y el de la embajada norteamericana. Cómplice con todos y cada uno de los gobiernos de facto que se sucedieron a partir de la contrarrevolución de 1955, Neustadt, Bernie para sus amigos y para sus enemigos, fue la cara que en su programa de televisión justificaba la entrega de los intereses nacionales, la represión de la voluntad popular mientras hacía sistemática apología del imperialismo yanqui. Su completa adhesión al llamado Proceso Militar iniciado en 1976 con la presidencia del chacal Videla, lo hizo el vocero y apólogo de la desaparición de personas, de apropiación de niños, de la tortura y el asesinato. Hijo de puta, con cara de hijo de puta, su tono melifluo, resbaloso, escurridizo y obsecuente con el poder oligárquico, lo hizo blanco del odio popular más intenso y objeto de sistemática burla y desprecio.

Ocurre que el muy hijo de puta fue, según se dice, hijo de una prostituta de las que traía la maffia judía a la Argentina durante la década del veinte y del treinta del siglo pasado, desde los empobrecidos campos de Polonia y Rumania. Al llegar, entregó su hijo a un colegio de hermanos educadores de Buenos Aires, donde fue considerado como el despreciado e inteligente rusito de padres ignotos. Posiblemente esto marcó su repugnante rastacuerismo, su obsecuencia hacia la clase social cuyos hijos, cuando niño, lo despreciaban y ridiculizaban su nariz azhkenazim o su miopía. En su juventud, y a las postrimerías del segundo gobierno del general Perón, integró el grupo de colaboradores del vicepresidente de entonces, el Almirante Alberto Teissaire, expresión de los sectores más corrompidos y claudicantes del gobierno, a punto que éste último se convirtió en dócil instrumento del régimen usurpador instaurado en 1955.

Fue así como la Revolución Libertadora lo contó entre los soplones que traicionaban a quienes habían sido sus recientes amos y de ahí se proyectó al periodismo. 

Acuñador de vulgaridades convertidas en tópicos, hizo popular al personaje de Doña Rosa, la encarnación simbólica de la buena señora, anciana, algo gorda, de origen inmigratorio, que con la bolsa de red hace cola en la verdulería. Toda la ignominiosa defensa que realizó a la entrega de los teléfonos, el petróleo, la línea aérea, la minería y hasta las jubilaciones al imperialismo y al capital financiero, durante el gobierno de alguien antropológicamente parecido a esta basura, el ex presidente Menem, la hizo en nombre de Doña Rosa, quien con el neoliberalismo más hambreador y desnacionalizador podría tener teléfono, podría viajar en avión como resultado del desborde de riqueza que sobrevendría al enriquecimiento de los ya ricos. 

Tuvo razón. 

Doña Rosa obtuvo su teléfono, pero al poco tiempo se lo cortaron por falta de pago. Con el dólar uno a uno pudo viajar a Paraguay, pero los aviones comenzaron a caerse, a demorarse, los vuelo a suspenderse y la aerolínea de bandera se convirtió en la porquería que es hoy, tal como lo puede atestiguar cualquiera que viaje con cierta frecuencia entre Buenos Aires y Caracas. Este rastrero trepador ganó mucho dinero con su infamia. Se convirtió en un hombre rico y llegó a casarse con una heredera -de blasones y apellido- de la vieja oligarquía argentina, lo que le dio entrada al hijo de la meretriz rumana en los salones del Jockey Club, sin por ello impedir la mirada de desprecio antisemita con que los viejos socios lo recibían y saludaban. 

Fue la síntesis de la peor Argentina: la de los fusilamientos, el bombardeo a Plaza de Mayo, los secuestros, las desapariciones, el asesinato y el robo de niños. Fue el lenguaraz pago, complaciente y agachado, de quienes convirtieron el gran país de la década del cincuenta en el monoproductor de soja y millones de excluidos que es hoy. 

Este Día del Periodista, esta jornada en homenaje y recuerdo al gran Mariano Moreno, ha traído a los periodistas honestos de la Argentina esta noticia que ha hecho mucho más respirable el aire de nuestra profesión.

Para quienes hemos vivido en la Argentina en los últimos sesenta años, la esta noticia nos obliga a destapar empolvadas botellas de Malbec, aguas de vida escocesas durmientes durante 24 años en su lecho de roble, adobar las carnes, marinar las aves y volcar sobre la mesa toda la alegría que tantas veces nos arrebataron. Ha muerto Bernardo Neustadt, permítaseme escribirlo una vez más, para prolongar el exquisito disfrute: ha muerto el grandísimo hijo de puta de Bernardo Neustadt. Que la tierra pese sobre el miserable cadáver de Bernardo Neustadt. 

Buenos Aires, 7 de junio de 2008.