En esta página publico los artículos escritos por mí en los últimos años, sobre política argentina, política latinoamericana y política internacional, que considero más interesantes y de actualidad. Visite mi blog con temas periodísticos y literarios http://jfernandezbaraibar.blogspot.com
7 de noviembre de 2008
El Pensamiento Nacional y la lucha contra la Matrix
El Pensamiento Nacional y la lucha contra la MatrixEl 16 de noviembre de 2007 se llevó a cabo, en el Auditorio del Pabellón Argentina, de la Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional de Córdoba, un encuentro sobre el Pensamiento Nacional. Fui invitado a participar en una mesa redonda sobre este tema, moderada por Francisco Pestanha y en la que intervinieron el doctor Ernesto Ríos, Eduardo Rosa, César "Tato" Díaz y el licenciado José Luis Muñoz Azpiri .

4 de noviembre de 2008
un cínico defensor de los excluidos
Desde La Nación y el Clarín de hoy se lanzan oscuras premoniciones contra el proyecto de reestatización de los fondos previsionales.
La del diario de los Mitre la firma el economista Juan José Llach, de amplia y recordada actuación en los tiempos de Menem y Cavallo. Comienza diciendo: “Lo más evidente es la preocupación y aun la angustia de la mayoría de la población más por la situación interna que por la crisis global” (1).
Este descubrimiento del agua tibia intenta ocultar dos cosas. Una, que lo mismo ocurre en todos los países del mundo y que, en general, siempre ha ocurrido igual. Una crisis global y sistémica es percibida por los ciudadanos, en su aislamiento individual, como resultado, o bien de los propios errores, o del gobierno. El capitalismo, con su moral del éxito individual como producto de la virtud y su repudio a toda intervención estatal, da el justificativo a ambas respuestas. La complejidad del sistema económico global, lo invisible y anónimo de los procesos económicos esenciales ocultan para el ciudadano particular el mecanismo de la crisis.
La otra es que son estos mismos economistas –cuyo deber cívico es correr estos velos que oscurecen una mejor comprensión del sentido y magnitud de la crisis- quienes ayudan a la falsa conciencia, puesto que si lo hicieran caería sobre ellos, sobre sus falsas concepciones, sus equivocados pronósticos, para no hablar de sus nefastas y destructivas gestiones de gobierno, todo el furor de sus víctimas.
A continuación despliega un dramático escenario, que ha sido típico en todos los charlatanes neoliberales que desde hace treinta años ocupan el presunto saber económico, cuya finalidad es hacer creer al desconcertado ciudadano que las cosas en nuestro país han tenido efectos más letales que en ningún otro. Frente a un gobierno que no obedece estúpidamente sus directivas, que cuestiona los criterios que llevaron al país a su propia crisis en 2001 -que son los criterios de Llach y sus cómplices-, estos alzan la voz con gesto airado y profetizan el incendio que ellos y sólo ellos desataron hace siete años.
Habiendo sometido a los débiles, a los pobres, a los enfermos, a los viejos y a los niños de este país a un inescrupuloso empeoramiento de sus condiciones de vida, de su integración social, cuando el gobierno intenta establecer un cerco a la crisis, recuperar el control pleno de su ahorro y de su sistema previsional, salvándolo de la segura muerte de la especulación, Llach y los suyos salen a hablar en nombre de los débiles. “Si se aprueba este malhadado proyecto, y siguiendo la tradición nacional los fondos expropiados se gastan, también sufrirán mucho los débiles del futuro”. Nada le dice al mal economista y peor contador que ya hoy, quienes cobraban de sus afjps, contaban con un subsidio del estado para sostener su retiro. Desde la instauración de la jubilación privada los únicos que se han gastado los fondos de sus aportantes han sido las propias administradoras, en comisiones leoninas, en malas inversiones y en sueldos dignos de los buitres de Wall Street. El Estado ha seguido pagando sus jubilaciones, las ha ajustado –cada vez que ha habido una conducción popular al frente de
Llach no da un solo argumento a la discusión. Anuncia tempestades, asusta, distorsiona y confunde. Sabemos que detrás de ello no está sino el interés de sus mandantes.
En Clarín la firma es de Alcadio Oña (2), un empleado de muchos años del monopolio, de total confianza, por lo tanto. La crítica no tendrá, entonces, ese tupé de conocimiento hermético que caracteriza a los llamados economistas, sino algo más popular, de más llegada. ¿Y que descubre Oña? Ni más ni menos que “el caso de los que están afuera del sistema previsional”. Con todo derecho usted se preguntará si las AFJPs lo hacían, si esos fondos, de alguna manera, estaban destinados a paliar la situación de quienes, debido al desmantelamiento que llevaron a cabo los columnistas de La Nación, como Llach, quedaron al margen, en la orilla o fuera del sistema previsional.
¿Cuándo se preocupó Alcadio Oña y el diario Clarín de los trabajadores en negro? ¿Clarín les pagaba los aportes jubilatorios a los jóvenes a los que hacía trabajar como pasantes, en plena furia desreguladora?
Por el contrario, todas las campañas llevadas a cabo por el MTA –en épocas de Menem- y por la CGT, después, en contra del trabajo en negro, todos los artículos, declaraciones y expresiones parlamentarias que, por ejemplo, realizó el actual diputado Héctor Recalde contra esta lacra impuesta por el neoliberalismo, no encontraron en Clarín –o en Alcadio Oña, que es lo mismo- el menor eco, la menor respuesta. Hace tan sólo unos días el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, otorgó mezquinos aumentos salariales en negro a los docentes, lo que explica el repudio de las organizaciones sindicales mayoritarias de ese sector, pero no hubo ningún Alcadio Oña que viera en ello “una expresión rotunda de la fragmentación del mercado laboral, de la desprotección y de la imposibilidad de hacerse oír”. Por el contrario, lo que los lectores de Clarín pudieron leer fue una abierta crítica a los dirigentes sindicales que condenaban a los niños, según estos escribas, a la ignorancia y el oscurantismo.
Por supuesto que el alma buena de Alcadio Oña no toleraría firmar una columna donde se hiciera la apología de estos fondos carroñeros que sustraen a la Nación del ahorro de sus trabajadores, como son las AFJPs, ni le permitiría afirmar que está muy bien que se cobren las comisiones del 35 % que se cobraban estas sanguijuelas. Para eso están los Melconián y los Broda. Su papel de hombre bueno es oponerse a la nacionalización de los fondos previsionales en nombre de los que no han realizado aportes jubilatorios. Una hipocresía digna de un diario hipócrita.
Caracas, 4 de noviembre de 2008
29 de octubre de 2008
He escuchado un torrente de estupideces acerca de la inutilidad, la fanfarronería, las ínfulas faraónicas o la zafia actitud de poner un satélite cuando hay basura en las aceras, faltas de insumos en los hospitales o déficit de infraestructura en el sistema escolar.
Pero sobre todo he podido apreciar una sonrisa socarrona que intenta burlarse de la admiración del pueblo llano, de su rústico nacionalismo, de su simplón orgullo.
Y este orgullo, esta admiración y este nacionalismo que hoy hacen celebrar la puesta en órbita del satélite venezolano, son legítimos y bien fundados, aún cuando la mayoría de quienes manifiestan su entusiasmo no reciban de inmediato los beneficios del artilugio técnico.
Pero, de una manera u otra, son concientes -como no lo es la infame prensa opositora, los lenguaraces televisivos y los imbéciles radiofónicos- de que el Simón Bolívar en el espacio abre un nuevo período al desarrollo de la actividad espacial latinoamericana. Saben que con Brasil y Argentina, Venezuela se incorpora -y rápidamente lo hará con tecnología local- a un área decisiva en la soberanía continental: la de las comunicaciones. El presidente Hugo Chávez ha reiterado en varias oportunidades el generoso espíritu suramericano que, como no podía ser de otra manera, tiene el satélite Simón Bolívar.
Ahí esta cabalgando las praderas celestiales, volviendo a unir a nuestros pueblos, vinculando nuestras regiones, reencontrándose con la Cruz del Sur, asumiendo nuestro ineluctable destino continental.
¡Salud, venezolanos! El satélite Simón Bolívar es un verdadero orgullo de la Revolución Bolivariana y, por ende, de todos ustedes.
Caracas, 29 de octubre de 2008
Los medios -y fundamentalmente Clarín- saben que la decisión presidencial de reestatizar el sistema previsional argentino cuenta con un importante apoyo de los sectores de clase media que fueron decisivos en el complot sojero contra la política del gobierno, en el llamado conflicto del campo. Sabe que muy pocos argentinos que viven de un sueldo van a salir a la calle a defender a las nefastas afjps.
Y es por eso que, en la edición de hoy, el escriba político de Clarín sale a denunciar como paranoia de la presidenta Cristina y de Néstor Kirchner la evidente coincidencia de intereses, sin apoyo masivo, entre los buitres del sistema bancario y financiero argentino, un pequeñìsimo sector social "paquete" circunscripto a Callao y Santa Fe y los countries de Pilar y, por supuesto, el sistema mediático monopolizado.
Dice Van der Kooy "Néstor Kirchner cree también ahora que hay poderes en las sombras que han comenzado a desestabilizar los mercados apenas el Gobierno de su esposa, Cristina Fernández, anunció la voluntad de reestatizar el sistema de jubilaciones privadas". Y a lo largo de su nota no emite una sola argumentación que contradiga esta suposición compartida por millones de argentinos. Los "mercados" no son, como ha quedado demostrado con la crisis bursátil desatada en EE.UU. un entidad abstracta y sin rostro. Por el contrario, detrás de esa fachada se mueven, intrigan, conspiran y amenazan hombres y mujeres concretos , -dueños de bancos, altos ejecutivos financieros, empresarios, agentes de bolsa, especuladores, embajadores, directores de diarios y televisoras- que por todos los medios intentarán quedarse con el ahorro argentino, puesto que es lo que han venido haciendo desde hace diez años en nombre de la libertad de comercio y el derecho de propiedad.
Pero Van der Kooy sabe, como digo, que esta vez no lo acompañarán caceroleros de Flores o Caballito -ya bastante enojados con la especulación inmobiliaria en sus barrios- y que varios partidos de la oposición han declarado desde hace años su críticas a las afjps. Pero lo que Clarín quiere evitar con su paranoica denuncia sobre la supuesta paranoia presidencial es que las amplias mayorías de los argentinos que fueron afiliados a la fuerza al sistema privado, que apoyan el desmantelamiento de este sistema de saqueo financiero, se movilicen, como deberán hacerlo, para defender el proyecto al que hoy amenazan una hipócrita UCR, el desatino apocalíptico de la diputada Carrió y el gatoflorismo de una sedicente izquierda, a la que no hay proyecto que le venga bien.
El capital financiero en la Argentina está conspirando e intentará evitar que el Congreso sanciones el proyecto presidencial. Los Pinedos y los de Narvaez saldrán a apoyar cualquier propuesta que impida la sanción del proyecto oficialista. Y usarán para ello, no el rostro abominable del neoliberalismo de los '90 -derrotado mundialmente por sus propias calamidades- sino la hipócrita bonhomía de estos sepulcros blanqueados de la oposición radical-socialista-arista, que, una vez más, jugarán el triste papel de heraldos de la oligarquía y el imperialismo.
22 de octubre de 2008
El proyecto de reestatizar el sistema previsional argentino que acaba de enviar la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su aprobación por parte del Congreso pondrá fin a una de las más inicuas apropiaciones del ahorro argentino por parte del capital financiero internacional y devolverá a los argentinos el manejo del mismo.
La propuesta de Cristina ha puesto fin a esa iniquidad y nuestro Estado vuelve a recuperar este fundamental instrumento financiero. Aprovechando la situación de desmadre del sistema financiero internacional, cuya génesis está en su misma mecánica –la producción de más dinero por medio del dinero, sin necesidad de la trabajosa intermediación de la mercancía-, el gobierno continúa recuperando para la voluntad nacional los comandos económicos estratégicos.
Después que el fanatismo liberal de los republicanos se transformara en nacionalización de los bancos, después que Sarkozy declarara muerto el sistema financiero mundial que regía hasta hace quince días, ¿cuáles serán los argumentos de la oposición?, ¿qué principios sacrosantos de libertad individual habrá pisoteado esta vez el gobierno?
Ya están alegando que se usa con fines recaudatorios. ¿Y con eso qué? En momentos en que un vendaval financiero y económico da vueltas patas para arriba todo el mundo capitalista, es obligación, y no sólo derecho, de un gobierno tener bajo sus manos la mayor cantidad de herramientas que garanticen el menor costo posible para sus ciudadanos. Se van a respetar los derechos de los aportes ya efectuados y se respetará a quienes quieran poner en la timba de las finanzas privadas la parte de su ahorro extra. Pero los fondos acumulados hasta hoy no van a zozobrar como producto del gran casino financiero. Ni enriquecidos, venales y pésimos administradores podrán cobrar sus siderales sueldos, mientras se evapora el ahorro de más de diez años.
Ya han aparecido en la prensa canalla los pájaros de rapiña convocando a un torrente de juicios contra el estado. Ya han aparecido los émulos de la gata de doña Flora que se quejan por las formas o el momento. La señora Carrió pone sus ojos en blanco y profetiza nuevos fines del mundo, tal como lo hace con frecuencia. La desvaída oposición sólo intenta desprestigiar al gobierno, mientras de su seno no ha salido una sola idea o proyecto para enfrentar la crisis mundial, que los tomó por sorpresa, sin excepción.
El gobierno de Cristina, en medio de la tormenta, ha retomado la iniciativa política. El siguiente paso debe ser la derogación de la actual ley de entidades financieras y la sanción de un nuevo instrumento legal que devuelva al país su capacidad y control.
Caracas, 21 de octubre de 2008
