11 de diciembre de 2011


El orgullo de responder con la verdad

El debate abierto por la presidenta de la República al crear el Instituto de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego no cesa y cada día abre nuevos meandros. En su edición del 10 de diciembre de este año, Clarín publica la colaboración de un historiador, investigador del Conicet y público detractor de la Guerra de Malvinas, Federico Lorenz, bajo el título “La que pierde es la enseñanza de la historia”.

No voy a abocarme, en este caso, al problema de “desandar el camino que miles de maestros, profesores, alumnos y padres venimos haciendo desde 1983 para abordar el pasado en su complejidad y con rigor, para reparar hacia el futuro las heridas de una sociedad binaria de palabra y de hecho”. Personalmente vengo intentando abordar el pasado en su complejidad y con rigor desde hace más de cuarenta años. En septiembre de 1969, pocos meses después del Cordobazo, me afilié al Partido Socialista de la Izquierda Nacional de Jorge Abelardo Ramos, como resultado de una reflexión intelectual sobre la política, la lucha de clases, la religión, el sentido de la historia y de una pulsión moral a transformar de modo radical la realidad argentina. Y fue el abordaje sobre el pasado ofrecido por la Izquierda Nacional lo que me convenció de dar ese paso trascendental que ha marcado mi vida hasta ahora. Sé, entonces, de qué hablo.

Lo que quiero responder en esta nota, por las mismas razones que acabo de mencionar, es una pregunta retórica que se hace el becario Lorenz y que pone en boca de un hipotético alumno: “Profe, ¿la izquierda nacional no apoyó el desembarco en Malvinas?”

Profesor Lorenz, con toda autoridad y orgullo le respondo que la respuesta que debe dar en ese caso es un rotundo y enérgico “Sí”. La Izquierda Nacional -todos los partidos y grupos que se identificaban bajo ese nombre, sin excepción alguna- apoyamos la recuperación militar de nuestras islas en manos del usurpador británico. Y ello no podía ser de otra forma, porque justamente por no pensar la realidad en términos binarios, como afirma Lorenz que hacemos, consideramos que esa acción militar, pese a la naturaleza ilegítima, despótica, oligárquica e imperialista del gobierno militar, se insertaba en la tradición del nacionalismo territorial que fue propio de los grandes movimientos populares argentinos. Sostuvimos, junto con una gran mayoría de compatriotas, que nuestro deber de argentinos era apoyar a nuestros soldados en guerra con el enemigo histórico de nuestra soberanía -el Reino Unido, al que hemos estado atados desde el nefasto préstamo de la Baring Bros.-, a explicar al mundo entero la legitimidad de nuestra acción y, en ese curso, intentar modificar la naturaleza de la dictadura.

Puede usted, además, contarle a sus alumnos que Jorge Abelardo Ramos, en la reunión que los presidentes de todos los partidos tuvieron con el general Iglesias, en el edificio del Congreso, comenzó diciendo: “Muy bien, General. Hemos echado al inglés. Sería bueno que ahora echemos al Alemán”. Se refería, obviamente, al ministro de Economía Roberto Aleman, notorio representante de las finanzas europeas en la Argentina. Puede explicarle también que lo que el sarcástico epigrama proponía y planteaba era, justamente, la lucha contra el opresor extranjero en todos los terrenos, no sólo en el archipiélago austral, transformando el nacionalismo territorial, que llevó a la recuperación de las Islas, en un patriotismo integral, político y económico. Algo que podría comentarle al alumno que tuviera el tino de formularle esa pregunta es que Jorge Abelardo Ramos, Jorge Enea Spilimbergo, Alberto Guerberof, Blas Alberti, y miles de compañeros llevaron adelante una ciclópea campaña de esclarecimiento y debate acerca de la Guerra de Malvinas, tanto en los ámbitos civiles como militares, carentes como estamos de una visión binaria -y sobre todo de un binarismo basado en la vestimenta-. Puede incluso citar a Ramos, diciendo: Pero cuando está en juego el suelo de la patria, sólo un cipayo puede preguntarse si el gobierno que conduce la guerra le gusta o no. Si San Martín hubiese renunciado a luchar contra el Imperio español al descubrir a su llegada a Buenos Aires la catadura de Rivadavia y Pueyrredón, quizás seríamos todavía subditos del rey de España”.

El año que viene, cuando se cumplan treinta años de nuestra gesta patriótica, dígales a sus alumnos que los hombres de la Izquierda Nacional compartieron entonces los mismos criterios de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner quien contó en la celebración del último 2 de abril: Tan es así, tan está hecho carne, por lo menos adentro nuestro, de quien fuera mi compañero y de esta Presidenta, esta situación, que también debo contarles -y algunos lo recordarán- que también durante esos meses en los cuales en Río Gallegos no se movía una mosca sin que fuera absolutamente controlado, porque era necesario, también se produjo un atentado contra el estudio en el cual mi compañero y yo ejercíamos nuestra profesión. Sin embargo, eso nunca nos llevó a confundir las cosas, porque es imprescindible que los hombres y mujeres que tenemos responsabilidades institucionales y también todos los argentinos, aprendamos, hagamos el duro aprendizaje de poder diferenciar las cosas y saber comprender que la patria y sus derechos están por sobre toda otra cualquier circunstancia o episodio que nos haya tocado vivir a cada uno de nosotros”.

Dígales todo esto con la tranquilidad de quien está diciendo una verdad como puño, documentable en fuentes y testimonios, como reclama el arte de Clío. Y una verdad de la que sus protagonistas se sienten orgullosos.

Buenos Aires, 11 de diciembre de 2011.

6 comentarios:

Faustino Velasco dijo...

Compañero JULIO:

Reitero lo que escribí respecto de Luis Alberto ROMERO acerca de que el CONICET debe hacer un serio replanteo acerca de a quién le entrega sus becas y para qué ya que estos 'investigadores' contrarios al sentir nacional y popular son financiados por todos nosotros.

Rubén Bourlot dijo...

Es lamentable que el Conicet, organismo que cuenta con la contirución de los ciudadanos argentinos, sirva para cobijar a "becarios" que trabjan para darle argumentos al enemigo y, peor aún, pretendan colonizar pedagógiamente.

Anónimo dijo...

Estimado Julio
Hay algo que no entiendo sobre el Dorrego: ¿cómo es posible que su presidente sea Pacho O Donnell, que fue embajador, funcionario y legislador menemista en la época del osito winnie pooh y las relaciones carnales? O sea, del gobierno más antinacional, entreguista y proyanki de los últimos años.
Como vos formás parte del instituto, quería saber tu opinión

Julio Fernández Baraibar dijo...

No contesto comentarios anónimos. Decíme quien sos y veremos.

Gaston Garay dijo...

la educación siempre fue manejada.

Gaston Garay dijo...

o mejor dicho "manipulada".-